CAMBIO DE GUIÓN

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Oriente Medio es un volcán en erupción. Aunque la guerra de algunos países contra el ISIS es una razón de peso, existen otras razones, quizá incluso más importantes. El gobierno francés está desplegando –oficialmente para luchar contra el terrorismo– grandes activos militares, legales, diplomáticos y psicológicos. 
Sin duda, sorprende un poco todo este despliegue de recursos, puesto que el peligro de ser atacados por los yihadistas existe en Francia desde hace tiempo. Ahora los gabachos incluso están dispuestos a formar un frente común con Moscú para derrotar a ISIS en Siria, lo cual sorprende un poco. La política exterior francesa de los últimos años no se caracterizó por ser precisamente pro-rusa, sino todo lo contrario. Sin embargo, París parece que quiere hacer algunos “ajustes”, no sabemos si cosméticos o reales. En todo caso, eso indica que pronostican cambios en la región, máxime después de la intervención rusa. Es la única manera de entender el guiñó que le hacen a Moscú. Obviamente, no significa que sea el principio de un “idilio” entre las partes, pues ni Hollande “adora” a Putin ni éste confía en el gabacho. La realidad es que al ruso tampoco le faltan razones, puesto que los últimos inquilinos del Elíseo no se caracterizaron por ser amigos del Kremlin. Lo curioso es que en Washington, a pesar de que París es un aliado, tampoco se fían de los gabachos.  
En el escenario sirio, y en el de Oriente Medio en general, hay muchos actores sobre las tablas, cada uno interpretando su papel, aunque hay algunos que no siguen el guión, que van por libre. En todo caso, parece ser que la llegada de los rusos a Siria está cambiando el guión original de la obra. Su intervención golpeó los “activos” de las monarquías wahabitas y los de Turquía. La apuesta original de Endorgan fue demasiado lejos, tanto que las relaciones entre Ankara y el gigante euroasiático no pasan por su mejor momento, agravándose después del derribo del Su-24 por los turcos en la frontera turco-siria. 
Es importante subrayar que lo que ocurre en la región del Medio Oriente es algo más que una  lucha contra el yihadismo, detrás de bambalinas se está desarrollando un despiadado enfrentamiento geopolítico, el cual puede tornarse muy peligroso. Por consiguiente, las razones del señor Hollande de sumarse a la lucha contra el EI en Siria, justo cuando el yihadismo está a punto de ser derrotado en aquel país, debido a los bombardeos rusos y al ejército sirio, obedecen más a razones geopolíticas que a la misma lucha contra el terror. El asunto es de tal magnitud, que hay rumores de que China podría incorporarse al escenario, formando parte de una coalición militar con los rusos. Por otro lado, es altamente significativo que Moscú haya utilizado –por primera vez en la historia– su aviación estratégica en un escenario de guerra real, nos referimos a los famosos bombarderos pesados Tu-160. Además de utilizar misiles de crucero de última generación (Kalibr 101), disparados desde barcos situados en el Mediterráneo y en el Mar Caspio. Moscú tenía suficientes aviones y helicópteros desplegados en Siria sin tener que recurrir a este tipo de armas, por lo tanto, se interpreta como un aviso a los otros actores de la región. 
Es obvio que algunas de las medidas tomadas por el gobierno francés no  encajan del todo en la lucha que pregona contra ISIS. Detrás de ellas se esconden otros objetivos, que no son otros que los geopolíticos. Sin duda, a nivel nacional el primer objetivo de Hollande es claramente electoralista, no hay que olvidar que pronto habrá elecciones en Francia. Y en el plano internacional no quiere descolgarse del nuevo rediseño que se avecina para  la región del Medio Oriente. 
En suma, la geopolítica no es inmutable, está sujeta a modificaciones constantes, a cambios de actores, incluso de “guionistas”. Adaptando el escenario de Oriente Medio a una frase de Mario Benedetti, bien podríamos decir que cuando Occidente parecía que tenía todas las respuestas, de pronto, vienen los rusos y cambian todas las preguntas. Curioso.
 

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