Exposición de Francisco Leiro en Afundación

|

Galicia ha sido a lo largo de la historia tierra de muy buenos escultores y hay lugares que misteriosamente son especialmente proclives para el surgimiento de artistas. Uno de ellos es Cambados, en donde nacieron Leiro y también otro importante escultor actual, Manolo Paz. Y allí nació una gran figura de la historia de la escultura gallega, Francisco Asorey, autor de los mejores monumentos públicos que decoran nuestras ciudades ( a San Francisco en Santiago, a Curros Enríquez en A Coruña, al aviador Loriga en Lalin, la Victoria de Ferrol ) y de bellísimas tallas en madera: Filliña, Ofrenda a San Ramón etc.. Leiro es su continuador como primera figura de la escultura gallega, pero su distinta formación y sensibilidad, así como las distantes circunstancias históricas determinan grandes diferencias en su arte. Todo lo que en Asorey era preciosismo y minuciosidad así como profundidad en el mundo galaico, en Leiro es tosquedad, monumentalidad y universalismo. 
Asorey a pesar de haber estudiado en Barcelona, se estableció en Santiago, en donde se limitó a subsistir difícilmente de los encargos que recibía. Leiro tiene la suerte de haber vivido una época mejor y puede tener taller en Cambados, Madrid y Nueva York gracias a que sus obras, sobre todo desde que lo contrató una de las mejores galerías del mundo, la Marlboroug, sus precios son muy elevados.
La exposición ofrece únicamente obras propiedad de Afundación. Predominan las esculturas de madera, el material con el que ha realizado sus mejores obras. La base de la imaginería barroca española es determinante. La figura “Rendido” de 2016, actualmente expuesta en la Galería Marlborough refleja esta clara influencia. Se ha relacionado su maestría en el trabajo de la madera con el hecho de que su padre y su abuelo fuesen ebanistas. La madera también predomina en la escultura alemana actual cuya tendencia expresionista sigue Leiro, a la que añade la monumentalidad y la originalidad y una mayor tosquedad.
Sus figuras humanas son de gran formato y con rasgos someros, que recuerdan a la estética de su propia imagen. Una de las obras expuestas más destacable es el “Coloso acostado”, cuya tosquedad contribuye al expresionismo y la originalidad de la postura del coloso así como la madera que utiliza contribuyen a su belleza. A veces fuerza demasiado la postura, ( como hacía el pintor Balthus), en una distorsión de dudoso acierto como ocurre en el “Sileno acarreado por tres sátiros”, con el toque surrealista de representar los sátiros con mesas.  Leiro tiende a buscar inspiración en el primitivismo, tanto en temas como en imágenes del mundo antiguo. Es el caso  de “El Fauno”, cuya cesta es similar a la corona de Nefertiti y aún más a la que llevan personajes masculinos del arte egipcio. Y en el título, como en el de la obra anterior, recurre al mundo mitológico clásico de carácter más misterioso y de mayor fuerza expresionista. Y lo mismo podemos decir del grupo titulado “Carrier”, ( portador), una impactante interpretación del mito de Hades llevando a los muertos; es la mejor o al menos una de las dos mejores de la exposición ( la otra en mi criterio es el “Coloso acostado”). Es significativo que de las cinco esculturas de la exposición los títulos de tres hagan referencia a mundos de seres mitológicos e irreales de antiguas culturas. 
De tema real y también son de madera las esculturas que escenifican la recogida del chapapote del Prestige. Puede que no sean tan creativas como las anteriores, pero el conjunto ha sido positivamente valorado.
En piedra se expone solamente una cabeza de rasgos muy toscos y al estar emergiendo del bloque granítico, adquiere una forma alada que le da un aspecto de mascarón de proa y que también recuerda el tocado de los faraones egipcios. Y con ello mejora su estética por la belleza de líneas que genera.
Por cierto que de piedra, tenemos en Ferrol desde hace años una escultura suya que no es precisamente de lo mejor de su creación. Es el “Guerrero”, concebido como un mascarón de proa para el jardin de la Rua de Espoz y Mina.Ya se sabe que los mejores artistas no solamente hacen obras maestras y en escultura, los mejores artistas actuales son muy distantes creativamente y técnicamente de los grandes del pasado, Miguel Angel o Rodin. Por eso actualmente se ensayan nuevos caminos que no siempre son acertados. Leiro todavía es joven y aún puede aportar nuevas creaciones.

Exposición de Francisco Leiro en Afundación