Menudos defensores

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LOS okupas de la Comandancia de Obras no son lo mismo que los okupas–o al menos pseudokupas– del pazo de Meirás. A los primeros hasta les puede caer un porrazo; basta con que a alguien con despacho –no que trabaje, ¡eh!– en María Pita se le ocurra para que ¡zas! haya palos. Los segundos, en cambio, no viven las broncas en primera persona, sino a muchos kilómetros de distancia y no son, por lo tanto, quienes los protagonizan. Dejan ese papel para “los 19 de Meirás”, un grupo de miembros del Beneguai que tomaron simbólicamente la propiedad y a quienes denunciaron. Pues bien, ahora ha surgido un coro beatífico para defender a esos proscritos, que cuando se enteren de quiénes son sus valedores van a pedir su ingreso en Brieva con Urdangarin. Y es que entre los paladines se encuentran, por ejemplo, Willy Toledo, Arnaldo Otegi, el rapero Valtonyc, Lluís Llach o el sociólogo portorriqueño Ramón Grosfoguel, aquel que proclamó a Anna Gabriel como un símbolo de resistencia y dignidad, y así hasta sumar treinta firmas. Casi era mejor que los Franco devolviesen el pazo

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