Hay futuro en la eólica marina

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Primero fue el contrato de  construcción de las 29 jackets para Iberdrola, y ahora el pedido de la filial de Statoil  para construir 5 macroestructuras flotantes destinadas al parque marino de Hywind, al oeste de Escocia. 250 millones de euros de facturación, y trabajo para 300 trabajadores durante algo más de un año. La alianza estratégica entre Navantia y Windar da  sus frutos, y ha permitido reabrir Astano, un símbolo del potencial frustrado de esta comarca. 
Atrás quedó el veto de los socialistas, las limitaciones impuestas por Europa y pactadas con los sindicatos. Finalizadas las restricciones, hoy en Fene hay trabajo, y lo que es más importante, grandes expectativas de que, detrás de estos pedidos, vendrán más, si sabemos aprovechar estas oportunidades, porque Navantia y Windar se han situado ya como centro europeo de referencia para la construcción de componentes de la eólica marina, un subsector de gran complejidad tecnológica, y con perspectivas de carga de trabajo para una década. Esta si es la reconversión naval y la diversificación que necesitaban, desde hace décadas  los astilleros de nuestra ría.
Hoy Ferrol construye barcos civiles, ahí está el flotel, y los bloques de proa de los petroleros encargados por la naviera Ondimar, que también se fabricarán en Ferrol. Hoy Ferrol trabaja con plena ocupación en el sector de reparaciones, con fuerte especialización en la reparación de gaseros, y hoy Ferrol trabaja también en la construcción militar, y ahí está el BAM, el diseño, ingeniería y equipamiento del LHD para Turquía, el contrato de Australia y el inminente contrato para la construcción de 5 corbetas para la Armada de Arabia Saudí, pendiente de la firma final por parte del gobierno del país árabe. 
Esta es la situación actual de un sector naval que comienza a sacar cabeza y a recuperarse del batacazo que supusieron los 5 años de sequía de contratos del gobierno Zapatero. Hoy hay futuro donde los socialistas dejaron miseria, hay empleos donde otros dejaron naves vacías, hay esperanza, donde otros dejaron incertidumbre y desilusión. Hay futuro para nuestros astilleros, y la eólica marina ya no es una posibilidad, es un hecho cierto, irrefutable, incuestionable.

Hay futuro en la eólica marina