Perplejidades

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Delante de una imagen de Rosalía el mismo que perpetró uno de los mayores ataques a la lengua madre de este país y que a fue reconvenido por los tribunales, pide ayuda a la oposición; a los suyos que miren para otro lado y a los conciudadanos, en general, paciencia y resignación.

Desde la altura que da su posición (sueldo de directivo bancario, piso y coche incluidos) y luego de firmar el aumento de las tarifas en los peajes “galegos” y pasar por delante de uno de los cajeros automáticos donde pasan las noches los perjudicados por aquella foto del “pacto de las cajas”, quiere una alianza cósmica para salvar a la patria y vencer la crisis.

De momento miles de trabajadores perdieron su empleo y aún nos queda un largo año donde su jefe de filas meterá otra vez la tijera para bajar el tanto por ciento que le exija la gran jefa alemana que es, de verdad, la que manda en esta tierra y países adyacentes.

Y, vuelvo al asunto, pide “papas” a la oposición y un sí quiero inquebrantable después de “artellar” una ley de costas que las dejará hechas una mierda o, siguiendo los primeros pasos de su llegada triunfante, luego de nombrar a dedo al director general de la cosa para salir guapo en las noticiasy, hay que repetirlo, después de incendiar la polémica sobre el uso del gallego.

No se puede (salvo que piense que todos somos tontos) presumir un día de ser “Alberto I el Adelantado” en esto de los recortes y, a la mañana siguiente, dirigirse al pueblo para contar que el no hace recortes, sino Mariano, Merkel y la.

No se puede pedir el sí “por el bien de Galicia” a la vez que se masacra a los gallegos. Y es que tienen la costumbre que confundir patria con patriotas; y les gusta colocar en alto la bandera, pero sin bajar la vista hacia el abanderado que aguanta el palo de esa bandera.

Pero el personal ya no “pica” y en las últimas consultas la ciudadanía, en su evaluación sobre las instituciones y grupos sociales, coloca “de pecha cancelas” a los políticos, los bancos, el Parlamento, los obispos y el Gobierno del Estado.

Y por si fuera poco desde fuera una de mosqueo: en Bolivia siguen las expropiaciones y Gibraltar pertenece ya a las instituciones futboleras europeas.

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