Vivo y de parranda desde hace 19 años

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DIECINUEVE años de cárcel son una buena pena. Uno entra cuando juega en el equipo de juveniles de su barrio y sale pensando en que lo admitan en el de veteranos. Lo enjaulan siendo el pequeño Nicolás y, si triunfó en un vis a vis, al recuperar la libertad hasta puede que sea el abuelo Nicolás. Manuel, qué más da el apellido, lleva ya diecinueve años encerrado en una prisión de México. Fue acusado sin pruebas ni testigos de un asesinato. El supuesto muerto está muy vivo, incluso se le ve de parranda todos los años en las fiestas de su pueblo. Anda que como la familia haya cobrado el seguro de vida...

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