Amarrada al amado líder

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CARMEN Santos, la vicaria de Pablo Iglesias na terra, mira de esguello –mala señal–, pese a lo cual presume de que los círculos concéntricos enxebres se caracterizan por sus relaciones fraternales. Tan fraternales son esas relaciones que la diputada Ángela Rodríguez, alias Pam, cuando se refiere a ella le llama “la puta coja”. Pero Santos sigue a lo suyo, que es mantener el carguiño, y se agarra con fuerza a la coleta de su jefe como los indios lo hacían de las crines del caballo. Ahora que se han rebelado algunos desviacionistas y lo han llevado ante los tribunales por el golpe que perpetró contra el comité de Garantías, ella no afloja y continúa aferrada al amado líder –¿qué pensará Irene Montero?–; ya llegará el momento de cambiar de pola si es necesario. ¿No lo hizo Yolanda “la Yoli” Díaz? Pues por qué no va a hacerlo ella. Lo importante es tener asegurado el sueldo –púbico, que ese nunca falla– a final de mes, el resto no tiene el menor interés. Ni los votantes, ni los militantes, ni los inscritos, ni nada; yo y yo.

Amarrada al amado líder