Adiós verano

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amos por finalizado otra estación que para muchos es la reina de los cuatro solsticios. Nos da vida, vitalidad, risas, alegrías y nos carga tanto las pilas para los inviernos gallegos que no me importaría suprimir el otoño y la primavera por un verano más largo, eso sí acomodando nuestros horarios y vacaciones laborales.
Y vamos como lo terminamos por estos lares, por todo lo alto, fin de fiestas en Ferrol, Neda con su ya tradicional fiesta del pan, Valdoviño que hizo lleno histórico para su Pantín Classic, y la Meninas de Canido, toda la comarca quemando sus últimos cartuchos aprovechando que los turistas se resisten a dejar este hermoso rincón.
Se ve que estamos preparados para el turismo ya que en la mezcla entre fiestas populares, deporte, gastronómicas y demás, hay gente en todos los lados, dejando en la hostelería unas cuantías beneficiosas favoreciendo así al empresario al letargo del invierno.
¿Pero estamos preparados en servicios tales como hospitales, suministros y demás? Creo que en eso esta comarca peca, ya que si bien se nos hace ya escaso esos recursos, véase como están las urgencias del Marcide para tanta población que abarca, ahora en verano hasta cinco o seis horas de espera de media para que te diagnostiquen un esguince, y la verdad que hay medios y buenos profesionales, pero a lo mejor un poco escasos para la triplicación de población en estas fechas.
Sin duda vamos despegando, pero no nos equivoquemos que esto debería de durar todo el año, seguro que se rebajó la tasa de paro, pero la estacional, en noviembre volveremos a la oscura realidad, y la comarca necesita carga de trabajo, y Ferrol tiene que ser referente, empiecen con un polígono industrial y vayan poniendo poco a poco las bases para que no se muera ni se siga perdiendo tasa demográfica, como bien dice la canción, aquí nacimos y aquí queremos quedarnos.
Dos años para las próximas elecciones y si nada cambia, creo que se dejará una ciudad más abandonada por parte de la clase política que cuando se cogió, y supuestamente nos prometieron que cambiaría. 
Pues eso, parole, parole, parole...
 

Adiós verano