Dando cuenta de las cuentas

|

El pasado jueves la CE presentó la memoria de actividades realizadas con los recursos obtenidos de la “x” en la casilla de la declaración del IRPF del año 2014. Las profusas cifras las pueden ver en los medios de comunicación y una vez revisadas estoy seguro que concluirán conmigo en que hay mucha tela que cortar. A primera vista se me viene a la cabeza que la Iglesia Española goza, como institución social, de un enorme prestigio entre los ciudadanos. La segunda impresión es que los datos económicos dan una idea de la magnitud y buen hacer; dicen los que calculan que por cada euro recibido, la Iglesia devuelve, a través de su acción social, 1,27; lo que significa una muy elevada rentabilidad en términos económicos. Las cifras aportadas indican que tal actividad aporta un impacto socioeconómico de casi 5.000 millones de euros en el PIB de España (el 0.47%) y la creación de 62.382 empleos totales; otro dato es que los bienes inmuebles de la Iglesia aportaron al PIB español 22.620 millones y generaron 225.300 empleos totales. Es decir, datos muy importantes que desde el punto de vista económico poco se les puede reprochar. Pero echo de menos, y que no dudo son los principales causantes de la alta rentabilidad económica, una referencia más contundente a los voluntarios de cada día que aunque no buscan el reconocimiento, sí es justo dárselo; en tal justo punto los resultados no suenan tanto a gestión directiva exclusivamente. 
También se me viene a la cabeza preguntarme por qué si hay tanta confianza en la Iglesia, ¿cómo es que no se traduce en mejores resultados pastorales? La observación de los templos y catequesis dice que no progresamos evangelizadoramente hablando, confirmación que aportan los datos del mismo informe. 
Por tanto cabe pensar que la sociedad confía en los profesionales y voluntarios de nuestra Iglesia, pero no tanto en los dirigentes a quienes da la espalda. Pero me temo que a tal Jerarquía no le importa mucho, al menos así se puede deducir a la vista de sus declaraciones y posturas. A ver si es que con lo económico quieren tapar otras carencias. El pasado jueves la CE presentó la memoria de actividades realizadas con los recursos obtenidos de la “x” en la casilla de la declaración del IRPF del año 2014. Las profusas cifras las pueden ver en los medios de comunicación y una vez revisadas estoy seguro que concluirán conmigo en que hay mucha tela que cortar. A primera vista se me viene a la cabeza que la Iglesia Española goza, como institución social, de un enorme prestigio entre los ciudadanos. La segunda impresión es que los datos económicos dan una idea de la magnitud y buen hacer; dicen los que calculan que por cada euro recibido, la Iglesia devuelve, a través de su acción social, 1,27; lo que significa una muy elevada rentabilidad en términos económicos. Las cifras aportadas indican que tal actividad aporta un impacto socioeconómico de casi 5.000 millones de euros en el PIB de España (el 0.47%) y la creación de 62.382 empleos totales; otro dato es que los bienes inmuebles de la Iglesia aportaron al PIB español 22.620 millones y generaron 225.300 empleos totales. Es decir, datos muy importantes que desde el punto de vista económico poco se les puede reprochar. Pero echo de menos, y que no dudo son los principales causantes de la alta rentabilidad económica, una referencia más contundente a los voluntarios de cada día que aunque no buscan el reconocimiento, sí es justo dárselo; en tal justo punto los resultados no suenan tanto a gestión directiva exclusivamente. 
También se me viene a la cabeza preguntarme por qué si hay tanta confianza en la Iglesia, ¿cómo es que no se traduce en mejores resultados pastorales? La observación de los templos y catequesis dice que no progresamos evangelizadoramente hablando, confirmación que aportan los datos del mismo informe. 
Por tanto cabe pensar que la sociedad confía en los profesionales y voluntarios de nuestra Iglesia, pero no tanto en los dirigentes a quienes da la espalda. Pero me temo que a tal Jerarquía no le importa mucho, al menos así se puede deducir a la vista de sus declaraciones y posturas. A ver si es que con lo económico quieren tapar otras carencias. 
 

Dando cuenta de las cuentas