Paco Balón

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Al final, vino a resultar que los comunistas no tenían cuernos y rabo; se trataba de unos ciudadanos empecinados en la lucha por los principios democráticos frente a una dictadura que los había pisoteado, gente de bien, capaz de organizarse y emprender la marcha hacia una libertad para ser compartida, aun a costa de poner en peligro cierto su seguridad y la de sus familias (no había poltronas que ganar, ni despachos, ni prebendas, por entonces: tortura y cárcel, cuando no muerte puta y dura, eran el negro pan a comulgar, diariamente, por parte de aquellos patriotas, tan ricos en valores y generosidades).
Los he conocido muy de cerca en ese momento de verdad que es la disponibilidad para el sacrificio por el Ideal (una sociedad justa, libre e igualitaria): Julio Aneiros, los Pillado, Paco Filgueiras, Miramontes, José Loureiro… y este Paco Balón que acaba de dejarnos sólo un poco.
De ellos aprendí –de hecho, me he pasado la vida intentando no olvidarlo– un sentido de la Historia y nuestro papel a jugar en el asunto, el de protagonistas a través de las masas.
Paco Balón encarnaba y seguirá encarnando para mí la figura noble del revolucionario, por dentro y por fuera (la geografía física de Francisco González Vidal pareciera recién salida de “El Acorazado Potemkin”, un texto Gorki o un fresco de Rivera), para el que la Cultura suponía un arma insoslayable y el Marxismo una filosofía justiciera y solidaria. En marzo del 72, coincidimos, puerta con puerta, en los calabozos de comisaría. Recuerdo su voz, al otro lado del muro, procurando alentar una voluntad a punto de quebrarse; sus brazos abiertos, en la cárcel coruñesa y aún después, invitándome a un nuevo compromiso, a pesar de haberme venido abajo reconociendo mi pertenencia al Partido. Nuestra Memoria Histórica, todavía amordazada por aquéllos que recelan de su “quién es quién”, su “quién fue qué” en la epopeya democrática española, situará a estos hombres y mujeres en la vanguardia donde siempre marcharon. Su ejemplo nos ilumina y nos conforta.
Hasta siempre, Paco Balón; la lucha continúa…

 

Paco Balón