Ilustres artilleros

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oy, 4 de diciembre, los artilleros celebramos la festividad de Nuestra Patrona, Santa Bárbara, patronazgo que compartimos con los mineros, y no solo nos acordamos de ella cuando truena, como dice el viejo refrán. Ferrol, a lo largo de su dilatada historia, ha estado permanentemente ligado con la Artillería. La razón es obvia. La presencia de la Base Naval militar y la de los importantes astilleros de la ría, obligó, desde tiempo inmemorial hasta hace bien poco, a mantener a lo largo de la costa importantes posiciones artilladas.
No nos remontamos hasta lejanos días ni a pasaremos revista a las unidades que han estado acuarteladas en Ferrol. Solo diremos que, en los últimos cien años, dos Regimientos ha estado de guarnición en nuestra ciudad: el de Costa nº 2, luego renombrado Regimiento Mixto de Artillería de igual número, hasta su disolución en los años 90, siendo sustituido por el Regimiento de Artillería Antiaérea nº 76. Ambos tuvieron sus sedes sucesivas en el “Baluarte del Infante”, junto con el cuartel “Elorza”, y el “Sánchez Aguilera”. Hoy, nada queda.
Quien escribe estas líneas ha tenido la satisfacción de conocer estas unidades, bien por su condición de periodista ferrolano o bien por haber sido oficial de Artillería destinado, durante nueve años, en las diferentes baterías, tanto de costa como antiaéreas diseminadas por Ferrolterra.
Quiero, en este día, rendir mi sincero homenaje a varios ilustres artilleros ferrolanos, a los que tuve el honor de conocer personalmente, servido a sus órdenes, haber sido su alumno o compartir actividades periodísticas o de índole social y económicas.
Comienzo refiriéndome a José María López Ramón, militar ilustrado, periodista, político y escritor, que, como consejero delegado de “Ferrol Ediciones” y teniente coronel mayor del Ramix 2, orientó mi vida laboral y profesional aconsejándome simultanear la milicia y el periodismo. Así lo hice. Le estaré permanentemente agradecido, y siempre conservaré su recuerdo ligado a su perenne pipa. Como no recordar a Manuel Pérez de Arévalo, mi excelente profesor en el Instituto, y gran erudito y experto en la Historia de la Música. Un verdadero hombre del Renacimiento. Que decir de Juan Cardona Rodríguez, otro artillero promotor e impulsor, como Hermano Mayor, del Ilustre Hospital de Caridad, que devino en el actual Hospital que lleva su nombre. Una de sus hijas me recordaba que, en su esquela funeraria, quiso que únicamente figurase su nombre con el siguiente cargo: “Artillero”. También recuerdo al coronel José Lorenzo García, director de la Feria de la Industria Naval y de Muestras del Noroeste, a quien tuve el placer de entrevistar como periodista, y ser compañero artillero de la mayoría de sus hijos. Como olvidarme de otro artillero ilustrado, que si bien abandonó la carrera de las armas, como capitán de Artillería, Ricardo Nores Castro, continuó su brillante labor como Cronista Oficial de la Ciudad, colaborando asiduamente con nuestro antiguo “Ferrol Diario”. Seguro que habré omitido, involuntariamente, algún otro nombre digno de ser recordado. Solo diré que me siento orgulloso de ser lo que soy: artillero y periodista. Un periodista al pie del cañón
 

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