ESTADÍSTICAS PARA TODO

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Un estudio realizado por alguien que además de paciencia debe tener mucho tiempo, reveló que los españoles trabajamos 124 días al año para sufragar el mantenimiento del Estado. Es decir, que todo lo cobrado hasta el 4 de mayo es a título de inventario, a razón de 54 días para sufragar el IRPF; 27 días para el IVA; 23 para la Seguridad Social; 13 para los impuestos especiales y, finalmente, 7 días más para otros impuestos.

Tras una información tan pormenorizada, seguro que el análisis es fiable y está realizado con cordura y seriedad, pero, como buen gallego, cuando menos asaltan unas dudas que se podrían definir como razonables.

Por ejemplo, no se explica si el individuo tipo es fumador o no. El dato es crucial sobre todo si se tiene en cuenta que más del 90% del valor de la cajetilla se lo lleva el Estado y, pensando en lo que cuesta el paquete, más de uno no se deja días sino meses en pagar la parte de Hacienda de su perseguido vicio.

Comprendo a quienes se indignan cuando el periódico les informa de que cada español tiene en el banco ahorrados 7.000 euros y sus cuentas llevan días en rojos

 

Tampoco aclara cómo se compagina este informe con aquel otro que asegura que los españoles dedican el sueldo de seis meses a pagar la hipoteca. Es imposible que comer, vestir, mandar a los niños al cole, tomar las cañas de los viernes y pagar la tarifa de internet para piratear las películas (ir al cine es un lujo al alcance de muy pocos) que se pueda sufragar con el sueldo de dos meses, a no ser que uno sea Amancio Ortega, porque, entonces, comienza a ser un poquito más realizable.

No entiendo la manía que existe en la actualidad de llevar la reducción hasta el absurdo. Sucede lo mismo con la comida. Si se cumplieran a rajatabla los consejos dados por los diferentes organismos, habría que desayunar un actimel, junto a un tazón de cereales, el medio litro de leche, un par de tostadas y cinco galletas María y dos rebanadas de Nutella (eso nos dice Valentino Rossi), además de un poco de queso, un par de lochas de jamón de york y hasta unos huevos revueltos. Si la primera comida del día ya resulta así de pantagruélica, duele el estómago solo con imaginar lo que tocaría a la hora del almuerzo.

Por eso, comprendo a quienes se indignan cuando el periódico les informa de que cada español tiene en el banco ahorrados 7.000 euros y, en realidad, sus cuentas llevan días en rojos y a aquellos otros que se asustan cuando descubren que alguno de sus dos hijos se droga, tras conocer la estadística de que uno de cada dos jóvenes consume estupefacientes.

Siempre hay alguna universidad extraña dispuesta a analizar la más absurda de las cuestiones y darle tintes de credibilidad, aunque sea a costa de querer convertir en verdad lo imposible. Y si eso no es suficiente, podemos echar mano de la estadística, esa maravillosa ciencia capaz de asegurar que el ser humano, de media, tiene menos de dos piernas.

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