ARQUÍMEDES NO ATLÁNTICO

|

Carro trashumante de la farándula. De pueblo en pueblo, de villorrio en ciudad, de capital en aldea. Y tras los cómicos de la lengua espectadores que saltan al encuentro, comparten ilusiones, convierten potencias soñadoras en actos reales. El teatro estalla por la pradera dramática donde brotan amapolas regadas con sangre roja y pólvora inasequible al desaliento, tejiendo mantos de crítica social y política, denuncias, miedos y frustaciones. A partir de estas premisas nueva comparecencia de Teatro do Atlántico. Ahora en el Fórum, ciclo sin numerar. Buena entrada y éxito garantizado con “O principio de Arquímedes”, de Josep María i Coromina. Reiteración de la compañía gallega que ofrece la misma representación estrenada en el Rosalía de Castro, ciclo principal, cuya crítica nos remitimos publicada el pasado 24 de marzo.
Bisado repetido. Argumento, ficha técnica, dirección y actores. Pero aun cuando sabemos de repeticiones escénicas similares, también conocemos que con idénticos mimbres es factible confeccionar otro tipo de cestos. Xulio Lago reverdece laureles con dirección mediática, pese a insistir en flashes de luz cegadora y opaca claridad. A fin de cuentas una veleta que pretende sujetar el viento cuando su cometido únicamente es señalar por donde rola el aire. María Barcala, Toni Salgado, Alberto Rolán y Marcos Vieitez viven roles estridentes, emotivos, profundos y envidiosos. Mundo agobiante que sobrecoge por sus inquietudes, miedos, agonías, peligros e inseguridades. Muy lejos de aquellas jornadas plácidas de un estado de bienestar que ha huido de nuestras manos a la cloaca relativista del fracaso.
Llamada de serena atención a cuántos prejuzgan sin ahondar en la verdad de los hechos. Con sentencias inapelables desde platós televisivos, emisoras radiofónicas, prensa y tertulias de amiguetes…

ARQUÍMEDES NO ATLÁNTICO