LA MOCHILA DE SORAYA

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La vice tenía que defender el estandarte del PP (ya saben: la gaviota en la jaula, Mariano “descorbatado” en las cabinas telefónicas, fumándose un puro en Doñana), pero –como les gusta decir a los modernos– tiene una pesada mochila. Y se le recordó en el debate: el partido al que representaba está acusado de cohecho, malversación, delito electoral, asociación ilícita y con una docena de “ex” –que metieron la mano cuando eran “peperos”– en la cárcel y otro centenar esperando juicio. La “supernany” del equipo de gobierno de Rajoy se vio desbordada por la realidad y las mentirijillas, los viejos trucos y alguna declaración que ofende al personal, no hicieron más que colocar otra piedra (en su imaginaria mochila) en el camino del “gran ausente” hacia Moncloa.
Se lo cuento: decir que la política de recortes era una inteligente operación de “ajustes” no tiene quien lo compre. Insistir en que no hubo rescate cuando todos conocemos los euros que apuntalaron a la banca… privada, y las continuas llamadas de la troika poniendo deberes al Gobierno (¡hace tres días otra vez!) es una estupidez y se trata de un insulto directo a los jubilados (0,25% de aumento al mes) decir que habían mejorado su poder adquisitivo.
Y es que no es lo mismo, señora vice, marcarse un baile en “El Hormiguero” que bailar en la cuerda floja o, en el caso puntual de apoyar a Rajoy, bailar con la más fea. Y es que, como le recordaron, el presidente del Gobierno figura en los papeles de Bárcenas como receptor de sobresueldos, puros, etc…
Y si cargar con la mochila que le acompaña estos cuatro años es penoso… no ayudan sus anuncios de futuro, donde, por ejemplo, se anuncia una rebaja en las cotizaciones ¡también a los que más dinero tienen!, mientras el IVA sigue castigando a los que menos tienen.
No sé si será la sustituta de Mariano en las próximas listas –el tapado del PP para no perder poder–, pero sí recuerdo que en 1982 Fraga, ¡que no era un rojo de Podemos!, dejó dicho que no merece gobernar un país quien rechaza un debate… en una ocasión en que Felipe González le mandó a Guerra a debatir con él…
Y, por compasión, en la mochila de Soraya “no metemos” a los parados, a los jóvenes que emigran ni a los trabajadores con sueldos indignos.
Efectivamente era una tarea imposible con tanto peso muerto encima. 

LA MOCHILA DE SORAYA