VERDADES DEL BARQUERO

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No confundir, please, con “las de banqueros” que tienen menos recorrido que el futuro de las preferentes pese a la grosera generosidad del Gobierno.

Lo dejamos en “verdades como puños”, que viene a ser como un puñetazo de los señores que nos desgobiernan la sanidad, educación, justicia, ética y estética.

Ellos van y dicen que “esta que tenemos es una sanidad maravillosa, pero no podemos pagarla”.

Pues no es cierto: ellos no quieren pagarla pues los 1.400 euros que se gastan al año por ciudadano entra en los cálculos menos optimistas para poder pagar un servicio al que todos contribuyen y solo disfrutan (es un decir ¿eh? los enfermos). Es como la lotería: ponemos el dinero entre todos (cada mes, durante la vida laboral) y solo gana el premiado…. y el Gobierno.

En Luxemburgo el Gobierno gasta 4.116 euros por ciudadano; en Bélgica y Francia, por poner otros dos ejemplos, el doble que España.

Pero es que además el dinero que se ahorra Rajoy en las medicinas a quien le cuesta es a cada ciudadano y a su santa esposa, a su afligida madre o al niño de la casa. Y ese dinero no puede gastarse, entonces, en el cine, el bar, El Corte Inglés… Bajan los gastos de unos y los ingresos de otros: cae el consumo, aumenta el paro, bajan las cotizaciones a la señora Hacienda, etc., etc., etc.,

Y, a todo esto, el país va “arrecú” y excepto el señor Guindos, que se compró un dúplex en las rebajas de La Moraleja, ahorrándose un millón de euros, que es lo natural de cada ciudadano en pleno año mariano. Y pese a la crisis, descubrimos a los ricos y los “holding” familiares, que corren como el agua río abajo. Pregunten en el grupo municipal del PP.

Dicen que ahorran al coincidir las elecciones vascas y gallegas... argumento similar al de asegurar que es más barato ir dos veces al cine el mismo día que ir dos días al cine en fechas distintas!

Dicen que ellos pagan mientras otros piden. Cierto: es mejor pedir que robar…, pero ellos, los que piden, tienen una red de ferrocarril, metro, etc. Sus jubilados cobran un 23% más que los nuestros y es mayor, también, el poder adquisitivo de sus proletarios. Y, por cierto, ellos piden para sí, para engrandecer su tierra y sus ciudadanos. Aquí pedimos para otros.

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