LA PASTA

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No se confundan vds., los griegos no han votado “no” por razones de “dignidad” o de “democracia”. En absoluto; han votado “no” porque no quieren devolver la pasta que se les ha venido prestando en los últimos años y aún por encima están pidiendo más. El único chantaje que he visto en los últimos meses, es el de un primer ministro que le está diciendo a los acreedores (entre otros al  gobierno español que les prestó 26.000 millones de euros de nuestros impuestos) que o se produce una quita importante o nos quedamos sin cobrar absolutamente nada. Grecia es como ese mal hermano, vago, caradura, que va de listillo, que desde que nació está matando de preocupaciones a su madre y además no se atisban posibilidades de cambio en su comportamiento; esta -la madre- de forma errónea lo ha tratado mejor que al resto de sus otros hijos, los cuales son trabajadores, viven de forma  ordenada y cumplen con sus obligaciones fiscales y frente a terceros. Llega un momento que los hermanos dicen “basta ya”, “hasta aquí hemos llegado”, “no te prestamos más” y ¿Qué sucede? Pues que el deudor les acusa de ser malas personas y pésimos hermanos. Para “el jeta” la solidaridad parece no tener límites. En democracia los ciudadanos son responsables de las líneas políticas de sus gobernantes. Ellos han elegido a los políticos que han aumentado de forma desmesurada los empleos en el sector público; que han hecho proliferar las prejubilaciones; que no han inspeccionado los pagos del IVA; que ni siquiera tienen catastro para girar el IBI; que permitieron aumentar sin control alguno la concesión de incapacidades; que mantienen un gasto militar desproporcionado por imposición de la ultraderecha, aliados de gobierno de Syriza; y una cuestión que desconocía hasta esta misma semana; en Grecia, a pesar de ser un país pequeño en tamaño y población, hay gobiernos regionales con parlamentos autonómicos; y ni siquiera se han planteado reducirlos o eliminarlos. Piensan que es mejor que sigan pagando Alemania, Francia o España “que a mí me da la risa”. Desconozco cuál va a ser la reacción del “ficticio enemigo exterior”; pero les puedo asegurar que este humilde articulista, si no percibe dureza ante el “cachondeo griego”, dejará su voto congelado en las próximas elecciones generales. Total ¿Para qué, si todo vale?

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