Movimientos sociales: Asociaciones de vecinos y 15M

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Estos días se comenta por los medios y las redes sociales, el enfrentamiento en el seno de Podemos, los observadores pueden ver que así es y que la responsabilidad, generosidad y coherencia harán que “definiéndose como distintos, o variados, caminen por la misma senda hacia el gobierno de España, rehechos y fortalecidos”, digo yo. Es evidente que los votantes que apoyan a Iglesias, en su mayoría, son los más desfavorecidos del sistema, los que defienden a Errejón son clase media, sin problemas económicos grandes y con cultura, poder y encaje social. Lo importante está en que coadyuven a mejorar las condiciones de los desfavorecidos, que impulsen el reparto de los bienes aunque eso signifique un incremento de su participación en los impuestos, etc. etc. 
A cambio los errejones crearán becas para extender el conocimiento, fomentarán el desarrollo de las familias, instaurarán cátedras para igualar la cultura de los unos y los otros, en fin, se moverán en una esfera diferente, pero coincidiendo en los objetivos que son “extender la igualdad en la sociedad” dando más a los que menos tienen. Eso es lo que nos importa a los votantes, y nos sobran la fuerza de los que llaman “tontos” a los contrarios, por mucho que griten, calificando y ofendiendo a los demás, aunque tengan razón, la pierden al momento. 
La historia nos ha dejado ejemplos de lo argumentado anteriormente. Por ejemplo, en la revolución francesa, que fue la primera que comprometió a los “sans culottes”, esa revolución contó con nobles y abades que jugaron un papel importantísimo, por ejemplo, el que diseñó lo que había que hacer y cómo, fue el abate Sieyès, con sus estudios prácticos sobre “el Tercer Estado”, o sea, el pueblo llano. Otros políticos, pensadores, ensayistas o periodistas fueron: Turgot, Necker, Calonne, Voltaire, Rousseau, Montesquie, etc. etc. o militares como La Fayette, que combatió en América a favor de la independencia de las colonias inglesas, y vino contagiado de las ideologías.
Volvamos a Galicia y a España. Los jóvenes que defienden hoy la movilización social, son hijos o nietos de los que a finales de la dictadura del General Franco, se unieron para constituir las asociaciones de vecinos (comunidades en la zona rural, vecindades en la zona urbana), apoyándose en la Ley de Asociaciones de 1964 para acoger las Asociaciones de Familias y de Cabezas de Familias, ya que todo tipo de asociación de carácter socio-política estaba prohibida. Los vecinos a partir de los años sesenta se configuran de forma clandestina, con el fin de autogestionar sus necesidades, como: escuelas, pabellones deportivos, canalización de agua potable doméstica, contenedores de basura, alumbrado público, guarderías, caminos vecinales, parques infantiles, etc. Hay una monografía Cuando los vecinos se unen del autor Angulo Uribarri, editada hace 45 años, en 1972; es la primera sobre ese tema. A partir de 1963 las asociaciones comenzaron a surgir como una secreción defensiva y protectora en grandes ciudades como Bilbao, Barcelona y Madrid. La primera fue la del barrio de Rekaldeberri 1963, al año siguiente aparecieron otras en el Gran Bilbao, 1965 en Santurce, 1969 en Erandio donde cayeron las primeras víctimas al reprimir el régimen una manifestación. El movimiento no cesó, sino que se extendió: Palomeras Bajas en Madrid 1968, Asociación de Vecinos de Hospitalet 1970, etc.
Casi todas las asociaciones se valieron de medios de comunicación escritos, no había otro soporte. Son parte de las publicaciones alternativas, que representan la opinión de un colectivo, Reyes Matta afirmaba que “no hay comunicación alternativa sin una práctica social que la determine y ratifique”. Otro interesante estudio fue el del sociólogo Tomás. R. Villasante, hermano de un militar que ejerció su profesión en Ferrol, tiene dos libros el de 1976 lo titula Los vecinos en la calle, y el de 1984 Comunidades locales: análisis, movimientos sociales y alternativas. 
Estos libros junto con los impresos, sencillos pero bien articulados, son la mejor fuente para saber cómo se organizaron y cómo actuaron las asociaciones vecinales, que formaron una infraestructura de acción popular muy eficiente, a la vez que prepararon a los futuros alcaldes y concejales, muchos de ellos lo fueron porque salieron elegidos en las primeras elecciones locales de 1979.
He podido reconstruir su historia, en el caso concreto de Galicia, porque encontré sus boletines, revistas y periódicos. En mi tesis doctoral les dedico un capítulo, más tarde amplié el capítulo y redacté la monografía As asociacións de Viciños en Galiza (1974-1985). Nos seus Voceiros, de 2004, que desde hace unos días se puede consultar en la Biblioteca Virtual de Galicia Dixital. 
Ahí encontrarán las publicaciones de las asociaciones de Vecinos de las cuatro provincias gallegas. Pude consultar el archivo del Ministerio del Interior y la primera de Galicia es la “Asociación Vecinal Los Ángeles de Redondela”, de 1975. Al año siguiente, en 1976, se legalizaron 33 asociaciones (2 en Coruña, 7 en Lugo, 24 en Pontevedra, no consta ninguna en Orense ni en Santiago), la rapidez indica que ya funcionaban pero de forma clandestina. 
Al ser un estudio de campo, me exigió recorrer los ayuntamientos uno tras otro, ya que las publicaciones, la mayoría no hacía depósito legal, puede que haya alguna más, de la que no conseguí ejemplar alguno. Fue muy curioso, En ocasiones sentían miedo de ofrecerme la revista o de citar al responsable, no entendían lo que hacía, y simplificaban diciendo que compraba revistas viejas. 
En algunas poblaciones me redirigieron a la policía local o a la guardia civil, afirmando que “ellos lo saben todo”, muy bien, a allí fui,, y puede que algo me ayudasen, como aquella vez en un municipio costero de Pontevedra y me dijeron que hablase con la carnicera, porque su marido estaba en el ajo. Ella se negó rotundamente a darme ni una hoja suelta de la publicación, insistiendo que “no sabía nada”.
Este movimiento se debilitó, existen algunas asociaciones que han resistido, pero sin duda el contexto es distinto y era necesario iniciar otro distinto, eso fue lo que ourrió el “15 M”. Las organizaciones políticas que se configuraron a partir de esa fecha, es muy interesante que perduren hasta conseguir terminar el trabajo que iniciaron.

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