Un otoño caliente en lo educativo

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LAS centrales sindicales tienen un particular termómetro cuya fórmula desconocen los científicos pero que resulta infalible a la hora de determinar la conflictividad social y laboral que se aproxima. Y, coincidiendo con el final del verano, lo han consultado y han determinado que se nos avecina un otoño complicado, pero no en lo climatológico (lo de las sequías o las gotas frías no es asunto suyo), sino en el terreno de la educación. Es decir, que volverán las movilizaciones a cuenta de la Lomce y que profesores, padres y alumnos volverán a las calles para protestar contra una ley educativa que, como todas las que se recuerdan en este país, no termina de convencer a nadie. Y uno se pregunta: ¿No sería más fácil buscar un país en el que la educación funcione y lo haga bien y traducir su normativa al castellano y, sin más, aplicarla en España? Seguro que sería más sencillo, pero ¿de qué vivirían los asesores y expertos?

Un otoño caliente en lo educativo