ANXO FERREIRO CURRÁS

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El humanismo –casi prefiero llamarlo la “bondad”– no como “rara avis”, afortunadamente, sino como seña de identidad de algunas personas con las que tenemos la suerte de encontrarnos a lo largo del camino: Anxo Ferreiro representa, sin matices, el mejor trigo de la cosecha que todos nosotros portamos en barbecho.
Cuando me invitó a participar en la presentación de su nuevo libro “Consejos de Guerra contra el Clero Vasco (1936-1944)”, me invadió un sentimiento cierto de insuficiencia personal. Si el 30 miércoles estaré en Sargadelos, en compañía de Anxo y del historiador Enrique Barrera, será para aportar mi testimonio desde el lado del afecto y la admiración ante una trayectoria al servicio del Ser Humano necesitado de solidaridad y de esperanza, en un compromiso que –bienaventurados los que padecen persecución por la Justicia–, incluso, le llevó a dar con sus huesos (el espíritu permanecía extramuros) en las cárceles franquistas, en donde coincidimos (marzo1972), cuando aquel negro día el “crimen fue en Ferrol”, como antaño en Granada. Aún antes, y después, me ha sido dado, a pie de obra, constatar su inmensa dignidad y su coraje.
Me hallo, a la sazón, inmerso en la lectura de una obra tan rigurosa en documentación como rica en sentido y sentimiento. No hace tanto, en el mismo lugar, Rosa Cal, su compañera en los trabajos y los días, presentaba “Los Curas contra Franco (1950-1978)”, investigación tanto que ver con la presente. En la obra de Currás entraremos en contacto con un sacerdocio heroico, silenciado desde arriba: el protagonizado por ese clero vasco defensor de los Derechos Humanos y de la Democracia, fieles a la República elegida en las urnas por el Pueblo, recuperado para los hombres y mujeres de hoy, página a página, en un tratado de amor a la Verdad, no en busca de reabrir viejas heridas, sino para, de una vez por todas, restañarlas, mirándonos los unos a los otros cara a cara, en busca de respuestas salvadoras.
Estremecido, uno se reafirma en la fe de que tanto dolor deberá servirnos de luz hacia el futuro colectivo.

 

ANXO FERREIRO CURRÁS