Un galardón más que merecido

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QUE le den un premio como el Princesa de Asturias a un gallego ya es algo para destacar, pero si ese gallego, además, se dedica al triatlón, lo que queda claro es que tiene que ser muy bueno para que alguien se haya fijado en él. Y eso es lo que sucede con Javier Gómez Noya, cinco veces campeón del mundo y otras tres de Europa que, sin embargo, logró su mayor triunfo cuando consiguió que le dejaran competir pese a una dolencia cardíaca congénita. Pocas veces un galardón resulta tan merecido.

Un galardón más que merecido