Una mirada al absurdo

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Continúa la guerra en Ucrania. En la reunión celebrada en Minsk (Bielorrusia) entre los representantes de la UE, los presidentes de la Unión Aduanera y el propio presidente Poroshenko, se habló de un posible alto el fuego, incluso de una hoja de ruta. Sin embargo, nada ha cambiado, el país sigue desgarrándose.
La paz en Ucrania sólo puede lograrse en una mesa de negociaciones,  pasa por la voluntad política, puesto que no existe una solución militar. Es imposible resolver el conflicto si los que lo crearon no obligan a Poroshenko a negociar.
Lo demás son puras operaciones de marketing político para hacerles creer a los ciudadanos europeos que los “buenos” están en Bruselas y los “malos” en Moscú. Con lo cual, queda invalidado por ser maniqueo.
En Ucrania hubo un golpe de estado con la anuencia de Bruselas, que desalojó del poder a un presidente legítimo.
El pecado de Yanukovich fue intentar que su país permaneciera neutral, alejado de los bloques y de sus rivalidades geopolíticas, pero esa política chocaba con los intereses de Bruselas. Allí tenían otros planes.
Así que, decidieron apoyar un cambio de gobierno en Kiev, por decirlo de manera más decente, uno que fuera totalmente afín a los intereses occidentales.
Todos podemos recordar las imágenes de los “pacíficos” manifestantes de la plaza Maidán armados con rifles, granadas, escudos y cascos, visitados por altos representantes de la UE que les mostraban su apoyo y conminaban a Yanukovich a que abandonara el poder.
El apoyo dado por la UE a aquel esperpento revolucionario fue una manera un tanto curiosa de mostrar los “valores” europeos. Recuerdo que un amigo me decía, si esos son nuestros valores entonces reniego de ellos, no me interesan. Tenía razón.  
El destino de Ucrania posiblemente ya esté sellado, es decir, lo más probable es que las regiones del noreste y del sureste formen un nuevo país llamado Novorussia (Nueva Rusia).
En realidad, las fronteras de la actual Ucrania son un invento de los comunistas soviéticos, puesto que esas regiones ya pertenecieron a Rusia en el pasado. Por otro lado, algunas tierras del oeste pertenecieron a Rumanía, Hungría y Polonia. Por lo tanto, si llegara a consumarse la desintegración total el país se convertiría en un pequeño Estado.  
En Bruselas están creando una crisis artificial, sin sentido, una auténtica locura, que además está frenando la tan ansiada recuperación económica europea. De hecho, lo prueba el estancamiento que empezó a tener la economía alemana en los últimos meses.
Los que dirigen los destinos de la UE, aparte de carecer de liderazgo, están demostrando una gran incompetencia que costará cara a todos los ciudadanos europeos. Por otro lado, no hay que olvidar que la UE –además de serlo en lo político– es un enano militar. Eso quiere decir que es impensable un enfrentamiento bélico con Rusia, al menos que alguien haya perdido la cabeza, puesto que eso significaría el comienzo de la tercera guerra mundial.
Moscú estableció en el 2010 una nueva doctrina militar, la cual autoriza, en caso de que el país enfrentara una agresión militar con armas convencionales, el uso de armas nuclearas tácticas para neutralizar y eliminar al enemigo.
En Bruselas, con sus constantes amenazas a Moscú, lo único que están consiguiendo es hacer el ridículo, la voluntad de querer y no poder los está llevando a ese extremo. Sería bueno que descendieran de la nube y aceptaran la realidad, de lo contrario pueden convertir a la UE en un bufón político internacional.
En la UE deberían olvidarse de ciertos juegos geopolíticos, que por otro lado pueden conducir al continente a una grave crisis. Los políticos tendrían que ser más cautelosos y arreglar el conflicto ucraniano con pragmatismo. La cuestión es simple, si la opción militar contra Moscú no es posible, puesto que sería un suicidio colectivo, ¿es de recibo seguir con las sanciones? Es obvio que le hacen daño a Rusia, pero también dañan gravemente a la UE. Es como si en Bruselas decidieran pegarse un tiro en un pie. Absurdo.

 

Una mirada al absurdo