De la realidad virtual a la cruda realidad del Deportivo

|

A Ronaldo, el gordo, le dio un yuyu antes de la final del Mundial de Francia porque se había pasado la noche entera jugando a la Play. Ya pueden estar atentos los médicos del Deportivo, porque a Seedorf le puede pasar lo mismo en cualquier momento; tiene que estar colgado de la consola el día entero; vive en una realidad virtual que ya les gustaría reproducir a los japos que diseñan los videojuegos. La víspera del partido contra el Las Palmas aseguró que no se trataba de una final, sino de un encuentro de octavos de final –pues va a ser que el Deportivo ya no juega los cuartos– y a la conclusión del choque aseguró que había sido una final, de ahí que ambos equipos cometiesen tantos fallos. En lo de los fallos sí que hay darle la razón, empezando por el que costó el gol canario. Navarro y Muntari, que ya casi son abuelos, parecieron unos juveniles. Y esta vez no se le puede echar la culpa a Rubén, también es verdad que no le tiraron a puerta, ni a Albentosa, que hasta marcó un gol. Los culpables hay que buscarlos fuera del campo. El banquillo está fuera y los despachos, también.

 

De la realidad virtual a la cruda realidad del Deportivo