Cabreados, indignados

|

¿Qué faltaba para llenar el vaso de la indignación y del asco? 
Pues ya tenemos otro escalón más: ocho Borbones, hasta hoy, engrosan la lista de esos patriotas de hojalata que, mientras adornan las muñecas con la bandera nacional, dejan que su dinero repose lejos.
Dos infantes, dos primos y hasta ocho Borbones. La crema de la sociedad palaciega, de pagar dos millones por sus capitales, como cualquier ciudadano honrado, despacharon su deuda con Hacienda por 73.000 euros. La diferencia pueden buscarla en los barracones donde en Valencia estudian cientos de niños; entre la lista de los diabéticos que ahora están bajo tierra, pues el recorte llegó a los fármacos, como bien saben los del copago o entre la los dependientes a los que se les redujo, o cortó de raíz, las ayudas prometidas. 
Esa es la amnistía que en España no existe, según contó Montoro, sino una regulación que, de forma estupenda, permite cometer irregularidades bajo el amparo oficial. Son, dicen los periódicos, cuarenta años de la ilustre ¿? Y a través de los “testaferros” de Bárcenas, Rato. Pujol. Familia recogiendo dinero y engrosando sus cuentas nada corrientes… en Suiza, Panamá, etc. 
Y, alguno de esos patriotas están además en la lista de la Púnica, cerca del preso Granados, un hombre de la lideresa y –según explicó en La Sexta TV Ernesto Eskaizer– con el conocimiento de Rajoy. Hace pocos días en el caso “Valencia”, donde hay otra docena larga de “peperos” involucrados en otro latrocinio, aprovechando una visita papal, aparecía el nombre del arezobispo. De parlamentarios, senadores y políticos en el ejercicio de sus disfunciones, ni hablamos. Y directivos de empresas públicas y, y, y… otra vez el PP acusado como partícipe lucrativo pues al menos 204.000 euros –de la Gürtel madrileña– fueron para pagar la campaña electoral… 
¿Falta algo? Lo penúltimo la embajadora española en Bangkok que metió la mano en los beneficios de una operación a beneficio ¡de la Cruz Roja! Por cierto las primeras denuncias sobre la señora embajadora fueron desestimadas por el ministerio… Ahora interviene la fiscalía que no da abasto ante tanto trabajo.
Y la ciudadanía estalló: más del ochenta por ciento señala como pésima la actual situación política, asqueados, hartos, indignados por los fraudes y la corrupción. Y es que a esta cascada se le añaden las malas nuevas de la economía: la masa salarial, en estos años de tanta podredumbre, se rebajó en veinte mil millones. ¿Qué hacemos?

Cabreados, indignados