La educación cuestionada

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omo se nos llena la boca diciendo que tenemos la juventud mejor formada de la historia de España, llevamos unos días lamiéndonos las heridas por los resultados del informe PISA realizado por la OCDE a nivel mundial. El rendimiento escolar de los estudiantes quinceañeros españoles deja mucho que desear, como de costumbre. Por cierto, recordemos que más que examinar a los chavales, se evalúa el sistema educativo de cada país, la educación que les damos.
No sé a que vienen tantas lamentaciones, es la cosecha de lo sembrado. Tal cual el que sueña con el gordo de la lotería jugando solo cinco euros, ya sería casualidad, sería de osados pretender mejor valoración con una inversión pública escasa y menguante, quizá consecuencia de la falta de consenso político en el terreno de la enseñanza. ¡Ay!, estos políticos.
Desde el último intento real para mejorar y racionalizar el sistema educativo en la época del ministro Gabilondo, dónde va ya, desandamos mucho de lo conseguido, ya de por sí insuficiente. La memoria puede tener las patas muy cortas pero quién no recuerda al esperpéntico ministro de Rajoy, el señor Wert, tratando de vaciar la educación publica, por ejemplo, reduciendo el sistema de becas o imponiendo exámenes de acceso a niveles superiores (afortunadamente, non natos) que fomentan la desigualdad de oportunidades de nuestros jóvenes. No solo eso. Famosos fueron sus discursos vomitando por esa boca patochadas sobre los enseñantes catalanes, vascos, gallegos o valencianos. Que si fomentan el separatismos, que si no educan en castellano, que si dan una educación aldeana, que si lo importante es saber inglés comercial, que si el chachachá. ¡Menuda pieza!
Me pregunto si no será más productivo centrar los esfuerzos en frenar la sangría de matrículas en los colegios púbicos de determinados barrios, por la huida de los padres hacia los concertados, convirtiendo a aquellos en marginales a pesar del esfuerzo del profesorado de los centros. Por ahí puede ser que empiece la desigualdad educativa y el bajo nivel en comparación con los países analizados por PISA.
Me pregunto si el nivel universitario es adecuado. No nos engañemos, si la universidad privada es una fábrica de títulos (con contadas excepciones) para quien pueda permitirse el lujo de matricularse en ella, la universidad pública no despunta en el ámbito internacional (de nuevo, con algunas excepciones). 
Me puedo preguntar muchas más cosas y todas me llevarán a la realidad de que este país no se toma en serio la educación de sus hijos. ¡Así les irá a los pobres!i.
ramonveloso@ramonveloso.com

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