CUATRO AÑOS MÁS

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Volvimos a vivir la noche electoral estadounidense como si de una gala de los Oscar se tratase. Siempre tengo la sensación de que los norteamericanos convierten en espectáculo todo lo que tocan. Aunque con un guion menos emocionante que hace cuatro años –solo se puede elegir una vez al primer presidente negro de Estados Unidos– y menos trascendental. Las lágrimas de quienes entonces estaban haciendo historia eran en esta ocasión sonrisas contenidas. Pesan los números de la crisis.

“Four more years”. Cuatro años más. La frase más retuiteada de la historia. La esperanza de muchos, muchos más de los que tenían derecho a voto, contenida en tres palabras. Y quizá, implícita, la confirmación de que todo sigue igual. En esta quinta temporada de la producción que protagoniza Obama, nuestro héroe volverá a ver frenadas sus propuestas de cambio por una Cámara de Representantes de mayoría republicana y volverá a predicar contra los recortes en el desierto europeo de la austeridad. Volverá a ser el objetivo de las miradas internacionales por su política exterior, y de las de los inmigrantes y los parados fronteras adentro. Volverán a erigirle mesías del socialismo y garante de la paz universal. Volverá a parecer más símbolo que líder de carne y hueso. Pese a que reivindique su humanidad en cada intervención dedicada a su esposa.

También ella, que ha pasado de figurante ocasional a secundaria de lujo, mantendrá su papel. Profesional realizada y madre entregada. Que puso como condición para mudarse a la Casa Blanca que el líder del mundo libre –así definen en las series norteamericanas al presidente– le dedicara al menos una tarde a la semana a sus hijas. Será el principal reclamo femenino de la trama, que pierde a Hillary Clinton. El casting para el personaje que ocupe su puesto no es sencillo.

Arranca la nueva etapa y todo apunta a que se necesitarán muchos capítulos para que las cosas cambien. Obama tiene un país que reconstruir. Devastado por “Sandy” y herido por la economía. La recuperación no será fácil. Cuatro años quizá no sean suficientes. En el proceso no podrá olvidarse de hablar español y de presumir de su origen. Hispanos y afroamericanos son los nuevos reyes del mando.

CUATRO AÑOS MÁS