Un “Pepito Grillo” ejemplar

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oy es Corpus, un domingo especial, aunque la fiesta religiosa ha sido el pasado jueves. 
Y es en Corpus cuando Cáritas, la Iglesia organizada para la Caridad, hace público su informe anual de actividades y nos explica detalladamente la realidad de la pobreza en nuestro entorno. No les aburo con datos estadísticos, por favor búsquenlos y analícenlos, seguro se quedarán sorprendidos y tristes.
Ocurre también que en esta semana ha saltado la noticia de que el Gobierno Brasileño, presidido por Bolsonaro, mueve sus hilos para intentar frenar el Sínodo de los Obispos sobre la Amazonia que fue convocado para el próximo mes de Octubre y propuesto por el Papa en 2017, porque entiende interfiere en asuntos internos brasileños. 
Tendremos oportunidad para comentarlo, porque habrá polémica y muchas presiones y sin disimulo, con las formas y el fin del Sínodo. El dirigente brasileño olvida, como muchos (incluidos empresarios y ciudadanos), que la biosfera y el agua son de todos y no de alguien en particular. 
Este liderazgo de la Iglesia en relación al respeto por el medio ambiente, la naturaleza y la defensa de los derechos de las tribus indígenas, fue una decisión importante del Papa y es deseable sea irreversible. 
Pero hoy el protagonismo es de Cáritas y para hablar de ella, hay que ponerse el traje de gala. Hay que utilizar el lenguaje de los días de fiesta y decir solamente: Gracias. 
De Cáritas solo nos podemos sentir, todos, orgullosos. Es modelo de lo que otros llaman solidaridad, practicando las enseñanzas que un Maestro llamado Jesús nos dejó y que dos mil años después tienen plena vigencia, con otro aspecto, pero con el mismo fondo. 
Cáritas ha de seguir siendo el espacio donde se practica la caridad y, además, el “Pepito Grillo” de una sociedad, gobierne quien gobierne (incluida la Iglesia), que se olvida de los que no pueden seguir el ritmo y se quedan atrás. Por achacarle algo a Cáritas decirle que no se olvide de que la denuncia no es solo el día de Corpus, que ha de ser diaria. Aunque incomode. Gracias de todo corazón a los trabajadores y voluntarios de Cáritas.
 

Un “Pepito Grillo” ejemplar