Malas estadísticas

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Con apenas un hijo por mujer, Galicia es una de las cinco comunidades en situación de natalidad crítica. La acompañan en el apretado pelotón de cola Asturias –que ostenta el farolillo rojo–-, Canarias, Cantabria y Castilla y León. Esta es una de las conclusiones del informe 2016 sobre evolución de la familia en España que el Instituto de Política Familiar (IPF) ha hecho público coincidiendo con el  Día Internacional de la Familia. Un informe en el que muy poquitos datos resultan positivos. 
En nuestro país, por ejemplo, hay cada vez menos niños: un 25 por ciento menos que en 1980. Junto con Portugal somos el Estado de la UE28 con menor índice de fecundidad o número de hijos por mujer: 1,32. Treinta y cinco años llevamos con tal indicador por debajo del nivel de remplazo generacional, por lo que para llegar al 2,1 preciso harían falta por lo menos 260.000 nacimientos más al año.
Al tiempo, cada vez se tienen los hijos más tarde. En este sentido, las mujeres españolas figuran entre las europeas que en mayor medida retrasan la maternidad (30,6 años), empatadas con las suizas y sólo superadas en una décima por las italianas. Por otra parte, desde 1985 se han producido más de dos millones de abortos y junto con el Reino Unido y Francia somos el tercer país en número de rupturas voluntarias del embarazo. Los hogares son más unipersonales: uno de cada cuatro. Y desde 1981 la población mayor se ha duplicado, mientras la juvenil se ha reducido una cuarta parte. 
Si este es, como señalo, el panorama a nivel nacional, el de nuestra comunidad en particular no es más halagüeño. Desde una perspectiva autonómica somos: segundos con edad media de maternidad más alta: 32,5 años; segundos en cuanto a índice de envejecimiento (188,21) o relación entre la cantidad de personas de 65 años y más respecto a los menores de 15 años; segundos en mayor tasa de dependencia (58,02) o porcentaje de población inactiva; terceros con más bajo índice de fecundidad: 1,07 hijos por mujer; terceros en proporción de personas por encima de los 64 años; terceros en cuanto a menos nacidos (648,21) por cada mil defunciones.
Merece la pena así mismo destacar que en todas las comunidades los matrimonios civiles superan a los celebrados por la Iglesia (en Galicia así sucede con siete de cada diez parejas). Por otra parte, la natalidad extramatrimonial se ha cuadriplicado desde 1995 y ya supera en 3,5 puntos la media de la UE; los divorcios se han multiplicado por dos en los últimos diez años, y en todas las comunidades la tasa de rupturas/nupcialidad está por encima de la media europea. Como decía,  datos positivos, muy pocos. Y Galicia –desgraciadamente– no va a la zaga.

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