Codex perruno

|

Recientemente se ha aprobado por parte del pleno del ayuntamiento de Ferrol la ordenanza sobre protección y tenencia de animales de compañía. El texto nace al amparo de la normativa internacional, europea, estatal y autonómica sobre protección de los animales domésticos de compañía y los potencialmente peligrosos. Con esta nueva ordenanza, los ferrolanos tendremos un nuevo instrumento que nos garantizará una mayor seguridad jurídica a la hora de fijar los derechos y deberes tanto de los animales como de sus propietarios. La propia Unesco declara a estos animales como seres vivos sensibles que tienen unos derechos que la especie humana tiene que respetar. La norma establece una serie de pautas relacionadas con la salvaguarda de la salud de estos animales y su asistencia veterinaria. Así, los propietarios deben mantenerlos en buenas condiciones higiénico-sanitarias, con buenos niveles de nutrición y salud y que dispongan de espacios ventilados y con humedad, temperatura y luz acordes con unos alojamientos limpios y desinfectados. A modo de ejemplo, no podrán permanecer en el interior de un vehículo estacionado o parado más de cuatro horas y siempre en zona de sombra etc. Entre las prohibiciones se encuentra el maltrato, abandono, utilización de correas que produzcan dolor, o mantenerlos atados de forma permanente; y ello entre una larga relación de limitaciones que garantizan la integridad física de los mismos. También se recoge en la ordenanza la situación de los animales abandonados y perdidos y su recogida en el Centro Municipal de animales de compañía. Pero una norma jurídica que se precie de ser equilibrada, también tiene que concretar las limitaciones de los propietarios de los animales. Ha de hacerse compatible el derecho de unos con los de los otros. Así, la prohibición de entrada de animales domésticos en las zonas delimitadas de parques infantiles o en zonas ajardinadas es una medida muy acertada. Lo mismo estimo respecto a la prohibición de dar de beber directamente de fuentes públicas. Y por supuesto la imposición de multas por las defecaciones de los animales no recogidas por sus propietarios. Por el contrario, se constituye en una obligación del gobierno de turno, la habilitación de nuevos espacios exclusivos para perros. Pues al fin y al cabo, todos pagamos impuestos.

 

Codex perruno