El sueño de Iglesias

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Oel PSOE espabila y elige cuanto antes un líder o Pablo Iglesias le madrugará la merienda. El debate de investidura de Rajoy fue un anticipo del futuro. Iglesias aprovechó la orfandad de liderazgo de los socialistas para quedarse con el púlpito de las izquierdas. No sé si hubo intención de facilitarle la tarea por parte de Rajoy, pero en términos mediáticos, la presencia del PSOE en la Cámara quedó circunscrita al morbo provocado por la silente presencia de Pedro Sánchez.
Es verdad que el papelón de Antonio Hernando, portavoz tartufo del partido, entretuvo durante un rato al personal. Pero solo lo que duró su paso por la tribuna de oradores. El resto fue el cara a cara entre Iglesias y Rajoy. Buscado por el primero y aceptado por el segundo. El presidente se siente cómodo frente a las acometidas del tribuno populista, porque sabe que sus excesos le sirven en bandeja alguna de sus réplicas cargadas de sorna. Dadas las diferencias ideológicas todo es un juego dialéctico. A ver quién acredita más ingenio o peor lengua.
Y el personal se va quedando con la idea de que lo que viene va a ser un duelo entre del PP y Podemos. Es el sueño de Iglesias. Un sueño facilitado por los errores cometidos por la dirección del PSOE. Si hace diez meses, tras las elecciones de diciembre, Sánchez en lugar de proclamar como un triunfo y definir como “histórica” la derrota cosechada, hubiera exigido al PP contrapartidas a cambio de abstenerse en la investidura de Rajoy, ahora nadie cuestionaría el liderazgo del PSOE en la izquierda. No analizó bien las consecuencias del “no es no” y ahora, con su partido dividido y sin quererlo, facilitando el sueño de Pablo Iglesias.

El sueño de Iglesias