Ficción II

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Pongamos un guionista al que vamos a llamar Kim Jong Zend, y no me pregunten por qué. En la trama que sugiere aparece un personaje, abogado para más señas, que ha de resolver un dilema entre ética, estética y negocio a la hora de defender a un investigado por el supuesto homicidio de su esposa. El guionista olvida que aquel abogado, de larga trayectoria, ha defendido ya a asesinos, ladrones, estafadores, proxenetas, traficantes de droga, etc., y cobrándoles por ello, por supuesto, del mismo modo que ha defendido también a víctimas de maltrato, discriminación, desigualdad y muchas veces también gratis, a su propia costa o dando mil y una facilidades a sus clientes más desfavorecidos. Olvida el mal guionista que para el abogado no existe aquel dilema. El derecho de Defensa, consagrado en los Textos Internacionales de Derechos Humanos está por encima de todo. El abogado sabe que muchos, antes que él, han llegado incluso a dar la vida por conseguir ese derecho y evitar los juicios sumarísimos, como los que se daban en los estados estalinistas como el que sugiere el guionista, como en Corea del Norte, donde creo que sitúa la acción de su mala película.  Y en cuanto a la banda sonora, la de El Gran Dictador sería más acorde con el guión de Kim Jong Zend.

Ficción II