LA LUNA

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In other words, please be true
In other words, I love you

Tres noches antes de la luna llena repetí tu nombre tres veces, no sé porqué, pero lo hice. Otra vez, después de algunos meses, volví a notar esa sensación horrible en la boca del estómago, pensé en acabar con este espacio semanal, pensé en el sinsentido de  todo y me fui para cama sin cenar, como si me estuviese castigando por algo que hice o que no hice. No me gusta escuchar esa voz. Eres un león. Me gusta cuando ruges, me dijiste. No supe qué decir y dije: Ya…, por decir algo. Que intentases animarme me dio miedo, aunque no te lo dije, y traté de que no se me notara. Creo que no lo conseguí. Durante unas horas me sentí, de nuevo, perdido, como un niño. A la mañana siguiente te sentí muy lejos de mí y así pasó el día hasta que llegó la noche con su luna. Me asomé a la ventana para verla. Ella me vio a mí y me trató con dulzura, como una madre a un hijo, como si fuese una diosa y yo una de sus criaturas. Estuve contemplando el cielo nocturno durante más de dos horas, buscando indicaciones allí arriba, y luego cerré la ventana y traté de dormir un poco. Por la mañana me desperté lenta y tranquilamente, como si estuviese regresando desde muy lejos. Me metí bajo la ducha y dejé que el agua me cayese encima, sin más, y luego me sequé. Desayuné con dificultad, como si estuviese enfermo, y salí a la calle a caminar. Caminé y caminé por calles que hacía 20 años que no pisaba, llegando hasta más allá del puente de las cabras. Después regresé a casa. A la noche hizo calor, y me eché desnudo sobre la cama. Me gustaría poder escribir otras cosas y no éstas que escribo, pensé mientras acababa este espacio del domingo, pero no puedo. Por eso la otra noche pensé en echar la verja y en acabar con todo, pero como te dije yo les contaré a mis nietos lo de este verano contigo, aunque no sean los tuyos, se lo contaré a los míos, aunque no sean los nuestros. La luna lunera me miró desde allá arriba, enorme, completa, y me sonrió, mientras las nubes trataban de ocultarla, y su luz iluminó mi cuerpo sobre la cama.

LA LUNA