“Pero ¿y qué más?

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Mientras desde los países e instituciones de la Unión Europea se intenta dar una solución al problema inmediato que supone dar cobijo a los miles de refugiados que huyen de Siria y de otras zonas en guerra, queda en el aire la pregunta principal: Pero ¿y qué más? Y es que la UE, y no digamos EEUU deberían de abordar el problema principal que no es otro que el que hacer para acabar con la guerra en Siria. Porque mientras la guerra continúe miles de familias seguirán huyendo del horror, convirtiéndose en exiliados, jugándose la vida por llegar a Europa.
Siria es un país destrozado por la guerra donde el presidente Bashar al Asad conserva algunos territorios, otras zonas estas en manos del Estado Islámico, otras en la de la oposición al régimen, amen de que los distintos grupos que forman la oposición a al Asad están a su vez divididos y pelean entre si. O sea el caos.
De manera que la única manera de acabar con el drama de los sirios es intentar apaciguar el avispero en que se ha convertido su país y para ello se necesita que la diplomacia trabaje pero lo que no es seguro es que sea suficiente. Lo que es evidente es que la política de Estados Unidos en Iraq, Afganistán, Siria, etc, apoyada por la UE, ha resultado un absoluto desastre para los ciudadanos de estos países que ahora a duras penas sobreviven en medio de la guerra y la destrucción. De manera que EEUU y Europa tienen una responsabilidad directa sobre estos ciudadanos huyendo del horror llegan a la UE.
Me parece pues que además de la obligación moral de acoger a los refugiados y arbitrar de todos los instrumentos necesarios para que puedan encontrar entre nosotros una vida mejor, los países e instituciones de la UE deben de abordar el problema en la raíz, es decir en la mismísima Siria. Pero no solo allí. El 
EI se ha convertido en la peor pesadilla y no solo para Occidente sino para los propios países de la otra orilla del Mediterráneo que son quienes sufren sus embestidas. Los hombres del Estado Islámico van dejando a su paso un reguero de violaciones, torturas, ejecuciones, instalando un régimen de terror. Se han convertido en la principal pesadilla y en un enemigo terrible y temible no solo en Occidente. Por eso insisto en que hay que hacer algo más, no sé el qué, pero algo más de lo que se ha hecho hasta ahora. Resulta desgarrador ver a todas esas miles de personas huyendo desesperadas de la guerra, dejando sus casas, sus familias, sus pueblos, sus países con pocas  esperanzas de poder regresar algún día. Sí, algo más hay que hacer.

 

“Pero ¿y qué más?