Discursos parlamentarios

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El Parlamento de Galicia presentó la semana pasada el libro “Os discursos parlamentarios de Fernando González Laxe. Segunda lexislatura 1987-1990”, de gran interés para conocer su pensamiento político y algunas líneas de actuación del primer gobierno progresista que nacía en la Galicia de los ochenta. 
Casi treinta años después hay que resaltar que aquel ejecutivo presidido por Laxe fue un verdadero “gobierno de coalición” integrado por tres fuerzas políticas que, desde la diversidad y bajo la coordinación del joven presidente, fueron capaces de complementar ideas y aunar voluntades para buscar soluciones a los problemas de Galicia. No es un dato menor que Galicia formara entonces un gobierno de coalición viendo hoy el fracaso de los líderes políticos, incapaces de pactar la investidura de un presidente de gobierno. 
El segundo dato a destacar es la hiperactividad del presidente Laxe y de su gobierno que en tan solo dos años impulsó 32 leyes básicas –entre ellas la creación de las universidades de A Coruña y Vigo– y emprendió una importante transformación de Galicia con un paquete de medidas y reformas que catapultaron al país hacia la modernidad.  
Parafraseando aquella canción pegadiza, las obras quedan, las gentes se van. Fernando González Laxe dejó su obra y se fue, abandonó las responsabilidades institucionales en el año 2.000, pero no para ser un “jarrón chino”, como señaló el presidente Feijoo. Desde la cátedra de Economía Aplicada en la Universidad de A Coruña despliega una intensa actividad docente, investigadora y de divulgación aportando conocimiento, que es la forma -callada y discreta- que tiene de contribuir al desarrollo de su país. 
La historia juzgará al personaje político e intelectual y a su gobierno. Ahora mismo Laxe sobresale sobre tanta mediocridad intelectual y política reinante y en Galicia son más las personas que valoran su perfil intelectual, su experiencia política, la honradez contrastada y su capacidad de diálogo –a diestra y a siniestra–, que los detractores. 
Por eso muchos gallegos –socialistas y sin querencia partidaria– le verían con buenos ojos como líder del socialismo gallego. No lo ven así en su partido, inmerso en un proceso de primarias cruel y cainita que puede ser su final. ¿Por qué en el PSdeG-PSOE no reconocen que el expresidente González Laxe es su mejor activo? Seguro que es por la miopía política de la actual dirigencia socialista. Incluida la de Madrid. 

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