Trabajo frente a resignación

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Esta semana el alcalde de Ferrol pedía “unidad” a la ciudad..., algo que estaría bien si no fuese porque la unidad era solicitada para la resignación por quien debiera ser el máximo defensor de los intereses de Ferrol, como ya se rindió él hace tiempo, ante un nuevo desastre para esta ciudad . El Gobierno central ha decidido enterrar A Malata y condenar la Plataforma Logística de Leixa, esencial para el desarrollo económico e industrial de la ciudad, al optar por el trazado sur del tren al Puerto. Ni una palabra alta en el alcalde, como siempre más preocupado de su carrera política que de la defensa de una ciudad que ha condenado... sólo clemencia y resignación . Y lo hace quien se rindió y permitió que vejaran a su ciudad con los incumplimientos en  el centro de reparaciones, el dique flotante, la carga de trabajo y hasta el exiguo flotel. Lo hace quien permitió que se llevasen servicios públicos esenciales para la ciudad, quien condena a la Náutico-Pesquera de Ferrol, quien permite que se cierren centros de menores, quien se mantiene impasible autoalabándose por unas fiestas con oscuridades aún sin explicar mientras el paro y la emigración se siguen cebando en una ciudad que en los informativos empiezan a llamar “ciudad-fantasma” mientras desguazan el Plan Ferrol. Lo hace quien desaloja el “ala VIP” del Concello para que nadie le moleste mientras hacina a funcionarios en espacios intransitables . Lo hace quien debería iniciar una revolución contra Feijóo y Rajoy cada vez que pasea por una ciudad plagada de carteles que rezan “en venta o en liquidación” .Lo hace quien puso al presidente de una autoridad portuaria que, más preocupado de “otras tareas”, autorizó el bunkering en nuestra ría “porque total ya está muy contaminada” .Y ahora vendrán los anuncios (como el del centro cívico de Canido que el gobierno anterior dejó proyectado y presupuestado y el PP paralizó), o aparecerá algún día ante los vecinos de San Juan que no consiguen asfaltar una pequeña calle o los del Bertón que conviven en una zona que el PP ha abandonado hasta nueva cita electoral. Dos años y medio perdidos para un gobierno que no tiene excusa ni de mayorías ni de “gobiernos amigos”; sólo la inconfesable de la cobardía para plantarse ante quienes lo han puesto para manipular. Afortunadamente esta ciudad está plagada de valentía y pese a estos años perdidos, Ferrol resurgirá porque somos muchos los que no nos resignamos.

Trabajo frente a resignación