ENEMIGOS INVISIBLES

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Todos los profesionales en salud mental están de acuerdo que los psicópatas y sociópatas son individuos con la personalidad alterada. Aunque se dice que sus conductas son diferentes poseen   un factor en común: una total carencia de afectividad. Los sociópatas son más desorganizados, más erráticos, más caóticos, digamos que no elaboran bien sus estrategias para conseguir sus objetivos. De hecho, en su vertiente criminal, el sociópata no planifica bien sus crímenes, dejando muchos flecos sueltos. Mientras que el psicópata es mucho más meticuloso, más “científico” a la hora de poner en marcha su criminal “proyecto”. Obviamente, aquí estaríamos hablando de aquellas personalidades que poseen dicho perfil.
Pero no hablaremos en este artículo de los perfiles criminales, sino de los otros, de los “civiles”. Pero que también hacen mucho daño, aunque no asesinen a nadie, en sus entornos más cercanos. La Asociación de Psiquiatría Americana estima que el 3% de la población masculina padece este tipo de trastorno y la femenina en torno al 1%.  En cualquier caso, es difícil saber los porcentajes de hombres y mujeres que sufren esta clase de alteraciones o trastornos mentales. Posiblemente en número sea mucho más elevado, algunos afirman que puede alcanzar el 21%.   
Los investigadores David, Derald y Sue Stanley (“Abnornal behavior”) sostienen que los psicópatas causan más daño en la sociedad que todas las demás enfermedades juntas, puesto que arrastran a otras personas en su red destructiva. Son personas carentes de empatía, no sienten piedad por nadie, ni el mínimo remordimiento por el daño que hacen. Según investigaciones llevadas a cabo, utilizando tomografías de positrones, parece ser que esta clase de personas tienen poca actividad en el lóbulo frontal del cerebro, que es el área relacionada con las emociones.
Los psicópatas necesitan el poder para controlar y dominar. En realidad, es su obsesión, su “leitmotiv”. En política abundan los individuos con este tipo de trastornos. Para ellos la política es sólo un instrumento para acceder al poder, sin importarles las víctimas que puedan provocar, “su” fin, el de ellos, justifica los medios. Carecen de ideología, aunque finjan tenerla. A veces se disfrazan de humanistas, de piadosos, de solidarios con los pobres y los marginados, incluso son capaces de emocionarse, hasta de llorar. Aunque todo es teatral, forma parte de una gran escenificación. Son actores consumados. Su capacidad para mentir y manipular no tiene límites. Utilizan a las personas como si fueran cosas, fichas de un juego, además son egocéntricos y ególatras. Pueden ser amables, incluso hasta cariñosos, todo depende del interés, del objetivo a alcanzar. Tienen muchas parejas a lo largo de sus vidas, pues se cansan pronto de la misma relación, una vez que consiguen su meta lo demás pierde interés. Son dados al aburrimiento, por tanto, necesitan estímulos permanentes. Además, son narcisistas en extremo, casi nunca llegan a enamorarse de verdad. Pueden sentirse atraídos por una determinada persona. Pero nada más. Son grandes fingidores, incluso pueden fingir placer en las relaciones sexuales, sobre todo en los primeros tiempos cuando les interesa agradar a su nueva conquista.
Los psicópatas son brutalmente egoístas, superficiales, frívolos y envidiosos, rara vez celebran el éxito de los demás, nunca aceptan sus propias culpas, simplemente las transfieren a los demás. Culpabilizan a los otros de sus propios errores, de sus engaños y manipulaciones.
En realidad son seres perversos, puesto que su conducta es perversa. Mantienen una vida sexual promiscua, incluso son capaces de tener varias relaciones simultáneas. Son arrogantes, engreídos y prepotentes. Aunque en un momento dado, si les interesa el objeto que desean, son capaces de de comportarse con cierta humildad. Pero es algo momentáneo.
En realidad, son individuos que viven bajo sus propias reglas, sólo son capaces de sentirse mal cuando se ven obligados a romperlas, lo cual ocurre muy pocas veces. Son una especie de enemigos invisible difíciles de identificar.

 

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