La necesaria reedición del “¡No a la tala”

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TITA Cervera, mujer de vida turbulenta antes de llegar a ser baronesa, se vistió un día de blanco, se cubrió la cabeza con un sombrero de paja, se metamorfoseó en hada forestal y se puso al frente de un comando de madrileños que se oponía al plan de Gallardón para cortar los árboles del paseo del Prado. El grito de “¡No a la tala” atronó España entera y ella lo adornó con desafíos aristocráticos: “Estos árboles son divinos y solo hace falta mirarlos para saber que son únicos y es imposible trasplantarlos” o “¡Los árboles no se van a talar! Primero, me tendrían que cortar a mí un brazo”. Desde entonces ya han pasado unos años y quizá ya ni guarde en el armario el atuendo blanco ni el sombrero de paja, pero vistiéndola de blanquiazul –mucho más coruñés– y cubriéndola con aquel sombrero tirolés que lucía Paco Vázquez, el coruñesismo hecho hombre, en sus mejores momentos, no estaría mal traerla unos días a la ciudad para que encabezase la rebelión contra el arboricidio que pretende perpetrar la concejala de Bienestar Vegetal, María García, biotopo pata negra, para construir el carril bici. Menos mal que lo suyo es el medio ambiente, porque, si no, deja A Coruña como el desierto del Sáhara. FOTO: tita cervera, en sus tiempos de hada forestal | aec

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