La quimera permanente en la que viven los separatistas

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Es maravilloso esto de ser secesionista y ser capaz de justificar hasta la petición de ayuda al Ejército cuando uno tiene problemas de verdad. Los mismos que denunciaban el vuelo de aviones de combate sobre Cataluña para atemorizar a la población, están ahora encantados de que unos cuantos cientos de militares españoles estén ayudándoles a apagar el monstruoso fuego que arrasa Tarragona. Eso sí, como en cada historia siempre hay un tonto, en esta ocasión le tocó el papel al conseller de Interior, Miquel Buch, quien consideró la presencia de los soldados como una colaboración entre países vecinos. Y lo peor es que seguro que el Buch se cree esta especie de fábula en la que parecen vivir los independentistas catalanes, asoballados por el estado hispano-opresor. Ayer le tocó rectificar y agradecer la ayuda, eso sí, con la boca pequeña. Lo que estaría bien es que explicaran si el dinero para la prevención y extinción de incendios también se lo gastaron en la creación de embajadas o en sufragar la nada monacal vida que lleva Puigdemont en su retiro de Waterloo.

La quimera permanente en la que viven los separatistas