Fieras y burros

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Un cuchillo es bueno o malo? Dependerá del uso que se le dé. Si es para cortar jamoncito serrano, buenísimo; si es para clavar en alguna yugular... pues verá usted. Algo parecido pasa con los nombramientos contemplados en el Título VI de la Constitución Española, “Del Poder Judicial”: presidente del Tribunal Supremo, miembros del Consejo General del Poder Judicial, Fiscal General del Estado,... son nombrados por Congreso, Senado o Rey a propuesta del Gobierno y son tildados de nombramientos políticos ya que se presume, está siendo más que evidente, que así resulta imposible mantener la independencia del Poder Judicial y que deberían ser elegidos a propuesta de ellos mismos. 
Si así se hiciera, pasaría de inmediato a ser tachada la elección de corporativa, endogámica, sometida a capillismo y presiones de familias. Igual que se decía de los departamentos de la Universidad.
Lo óptimo parece que es lo que está contemplado en la Constitución, “la justicia emana del pueblo”, artículo 117, si de verdad éste estuviera representado en el Parlamento, artículo 66; que no lo está por la engañifa del sistema electoral, tantas veces denostado pero que ni al PP ni al PSOE conviene variar. 
¡Quiá! Pese a todas las dificultades y aunque lleve su tiempo, gracias a los llamados partidos emergentes parece más fácil exhumar del arco parlamentario a momias y parásitos y acabar así consiguiendo que no se prostituya el espíritu del Título VI de la C.E.
Refresquemos la memoria: el primer mensaje públicamente emitido de que la separación de los poderes del Estado proclamada por la Constitución española quedaba reducida a una merdé, lo protagonizó el hermano de “mi´enmano”, el “cafelitos”: el entonces todopoderoso vicesecretario general del PSOE y vicepresidente de Gobierno, Alfonso Guerra. Con aquella declaración de que Montesquieu había muerto, iniciaba esa singular hoja de ruta que había de desembocar en el multichoriceo impune de la España democrática, que no hizo más que ir a más. 
Fue también el primer laminador de compañeros de partido que osaron denunciar las primeras supuestas irregularidades y cobros de comisiones a cambio de obras municipales; ya de aquella y según había publicado Diario 16,  el vice utilizó su poderío para impedir la emisión de un programa de La Clave relativo a municipios...no fuese a salir el tema..., desembocando el incidente en el cese del propio director de informativos y presentador del recordado programa. Por tanto, el equipo de los cien años de honradez y sus máximos dirigentes, pronto aprendieron y se adaptaron al jugoso juego que daba aquello de las “comisiones a cambio de”, máster en el que llevaba ventaja la derecha de toda la vida, ya diluída en las distintas formaciones políticas surgidas o resurgidas a la muerte del dictador, con la finalidad de seguir en el pescante. 
“En España no hay políticos de derechas ni de izquierdas; hay estafadores de más o menos fuste”, twitteó un tal @joluanguita; como para no estar hoy de acuerdo con tal afirmación.
De modo que ya desde los albores de la democracia, PP y PSOE, que se han venido alternado en el gobierno de la nación desde 1979, iban a estar de acuerdo en lo esencial: pasarse por el forro leyes y reglamentos. Hoy recogemos la siembra de su fructífero maridaje. Hasta la peineta de Bárcenas tuvo su precedente socialista, protagonizado por la que fuera Directora General del BOE, Carmen Salanueva, principal procesada por un fraude relativo al papel prensa en el que se editaba ese diario oficial; una comisioncilla de nada, 60 Mlls.Ptas. de la época para ella, más de 775 Mlls.Ptas de perjuicio para el BOE y Hacienda.
La situación en este Estado llamado de derecho la retrata de forma magistral el twittero aludio: “Los sueldos que mantienen al trabajador en el umbral de la pobreza, para quienes trabajan; los ingresos de oro, para quienes no trabajan”. “Curioso: los que no han cotizado nunca a la Seguridad Social por su trabajo, reciben pensiones de oro por los sueldos que les pagamos los que cotizamos”. 
La España de hoy, en la que has “trabajado 45 años para que golfos homologados tengan pensiones de oro, sueldos sin currar y poder para controlar la justicia”, es el resultado de lo que han promovido PP y PSOE, unos más que otros, porque les proporcionaban votos. 
Ahora, “pensar en austeridad y recortes, manteniendo 17+1 gobiernos minados de golfos, especuladores, vagos y maleantes, no deja de ser una broma pesada”. Claro que, como le oigo decir a un amigo, “solemos manifestarnos como fieras pero luego, votar, votamos como burros”.
 

Fieras y burros