Los libros de Matemáticas

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A cualquier coruñés al que le digan “vas flipar, neno” o “cheira a Bens” o “te invito a una garimba” entiende perfectamente lo que le están diciendo, pese a que el koruño carezca de entidad. Es así de duro, pero es así. Un niño de Formentera estudia con unos libros diferentes del que lo hace en Mallorca, porque los giros que uno y otro utilizan no son exactamente iguales. Sin embargo, el estudiante de Monte Alto comparte textos con el de A Choupana. Y no es justo, porque un escolar de catalán tiene derecho a hacer un problema de Matemáticas en el que un tren salga de Malgrat a 20 kilómetros por hora, otro de Reus a 150 y se crucen en el punto “x”; o un andaluz a que su convoy más lento inicie el viaje en Jerez y el más rápido en Córdoba. Pero el coruñés no puede calcular dónde se encontrarían un tranvía que saliese del castillo de San Antón y otro de las Esclavas... Es injusto, pero así al menos las editoriales solo tienen que sacar a la venta en todo el país 19 libros diferentes de Matemáticas para cuarto de Primaria, sino serían veinte. Manda chover na Habana, que no es koruño, pero viene al pelo. 

Los libros de Matemáticas