VERTEBRACIÓN POR RÍOS, ARROYOS... Y LAGOS

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Ferrolterra no es ajena a la norma general de abundancia de cursos de agua en Galicia. Este vasto sistema hídrico, se encuentra orlado por las galerías arbóreas de ribera, que tienen por especie dominante al ameneiro o aliso.
Su gran importancia ecológica reside en que regulan la temperatura de las aguas, actúan como un filtro verde purificando las que se incorporan a la corriente, sujetan los márgenes del cauce impidiendo un exceso de erosión por las riadas, y las raíces de árboles, arbustos y plantas de ribera proporcionan cobijo y refugio para la fauna acuática.
El aliso se combina con otras especies como los salgueiros o sauces, además de ser frecuente ver helechos espectaculares, como el helecho real.
Todas estas aguas albergan especies de peces que son verdaderas estrellas ictícolas, otras no son tan conocidas… En las hermosas Ribeiras do Sor se encuentra en sus aguas el reo, o variedad de trucha migratoria, que aparecerá en otros cauces de nuestra comarca.
Es una de las estrellas de las que hablamos. Cuando cumple dos años desciende al mar, y sin alejarse mucho de la costa, puede pasar de agua marina a dulce con una facilidad mayor que la del mismísimo salmón. Además, después de reproducirse en el río, lo raro es que los adultos mueran, mientras que en el caso del salmón lo raro es que sobrevivan.
Trucha, reo, salmón. Es el triángulo maravilloso para los pescadores de río. La importancia de los ríos comarcales es fundamental para su gestión y conservación.
Pero no son las únicas especies de peces que alegran nuestros cursos de agua. En el Mera encontramos nada menos que a la lamprea, además de otras dos especies: el sábalo y la saboga, no tan conocidas y que frecuentan el curso bajo de las aguas dulces y entran en contacto con las aguas marinas de la Ría de Ortigueira.
Otra especie, la boga de Río, es habitante de las cuencas del Xubia y Castro, compartiendo también hábitat en las aguas del Eume.
La nuestra es una de las comarcas de mayor diversidad en herpetofauna de anfibios. De todas las especies presentes en Galicia, solamente nos falta el sapo de espuelas, muy sureño y amante de las Rías Baixas.
Incluso tenemos una especie importante, el urodelo o anfibio con cola salamandra colilarga, endemismo compartido con Asturias y el Norte de Portugal, que aparece especialmente en el Eume, ligada a sus magníficas fragas, pues sólo puede vivir en ríos rodeados por un hábitat caducifolio y que nos recuerda la importancia de la preservación de estas fragas para la supervivencia de ésta y de otras especies.
En total nuestra comarca posee ocho cuencas fluviales. Todas ellas con tramos de importante vegetación de ribera o bosques-galería, que además de su interés ecológico hacen una importante aportación al paisajismo.
Algunas han sido agraciadas con la distinción de pertenecer a la Red Natura, como es el caso de la cuenca del Mera, la del Grande de Xubia-Castro, por donde desciende la anguila y que drena a la Ría en donde se encuentra la capital; y la del Eume, en donde aparece de nuevo el reo en sus aguas, recordándonos la importancia que tiene esta especie para los ecosistemas acuáticos de la comarca.
Pero no todas nuestras aguas continentales fluyen libremente. También tenemos esos peculiares ecosistemas que son los embalses. Lagos artificiales creados por la ingeniería de nuestra especie. Eume, A Ribeira y Forcadas; albergando representantes de fauna acuática que se adaptan a las aguas lentas. Recientemente, se ha incorporado a la lista el Lago de As Pontes, impresionante masa de agua creada ya en el siglo XXI, a cuya gestión se le debe de exigir que se pueble igualmente de vida, que sus aguas contengan peces y sus orillas anfibios, como la ranita de las lagunas de hace casi treinta millones de años, que quedó perpetuada para siempre como fósil entre los lignitos de la antigua mina.

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