Los políticos y la ley

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Soy partidaria del diálogo para arreglar los problemas. De manera que me parece imprescindible que los responsables políticos busquen la manera de arreglar los problemas a través del diálogo. Que hay una parte de la sociedad catalana que aboga por la independencia es una realidad como también lo es que hasta hace unos años ese impulso no existía salvo en una minoría de catalanes, así que es necesario que los responsables políticos, ya estén en el Gobierno o en la oposición, se sienten a conversar sobre cómo y porqué se ha llegado a esta situación. Pero sobre todo como arreglar el desencuentro. Porque si bien es verdad que hay catalanes que quieren ser independientes también los hay que no quieren.

De manera que no hay nada que objetar a que el presidente hable con esa parte de los políticos catalanes que abogan por la independencia, otra cosa es que en esa conversación Sánchez, por su ansia de seguir en la Moncloa, acepte que la conversación se sitúe en los márgenes de la Constitución. Por ejemplo llama la atención que Iceta diga que el problema de Cataluña no se resuelve porque Junqueras esté en la cárcel y por tanto apoya con entusiasmo la modificación del Código Penal que facilite que Junqueras y compañía puedan salir de la cárcel. Yo no soy partidaria de la cárcel para nadie que no sea un auténtico peligro para la seguridad de la sociedad, pero mientras tengamos unas leyes digo yo que habrá que cumplirlas.

Lo que no es admisible es que Junqueras, Forcadell, los Jordis, etc, que se pusieron con sus acciones al margen de la ley tengan un trato de favor por el hecho de que son políticos. Porque Junqueras y compañía no están en la cárcel por sus ideas sino porque se han saltado la ley, decidieron imponer a todos sus conciudadanos, incluidos los que no vivimos en Cataluña, una “república catalana” y romper con el resto de España. Y todo a las bravas. De manera que no están en la cárcel por lo que piensan sino porque quebraron la ley.

Ahora, si usted o cualquier otro ciudadano se salta la ley sabe que tendrá que responder por ello. De ahí que haya que repetir lo obvio: Junqueras no esta en la cárcel por lo que piensa sino por lo que ha hecho. Es decir es un político que está preso porque se ha saltado la ley, lo mismo que han ido a prisión políticos que se corrompieron. Lo que es preocupante es que haya quién defienda que salvo para los casos de corrupción, los políticos no deben de ser juzgados ni penalizados por no cumplir la ley. Es insoportable que se defienda que la Justicia tiene que tener dos pesos y dos medidas: si un político se salta la ley es una cosa, pero si se la salta un ciudadano normal y corriente es otra.

O sea que en nombre de la política se puede actuar con impunidad: se puede organizar un referéndum ilegal, se puede gastar dinero público en poner en marcha un proyecto de independencia, se puede desobedecer al tribunal Constitucional, se puede proclamar una República, etc, etc, etc.

Vienen a decirnos que en nombre de la política no hay porque cumplir con la legalidad. ¡Qué miedo! 

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