Congresitis

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El congreso del Partido Populista, ha sido esclarecedor, y basado en dos premisas archiconocidas: Na de na, o lo se siempre. Que si la regeneración democrática (¿será la suya?), que si el cambio, o que si la puta leche; pero de su corrupción generalizada ni pío. Eso sí, no olvidaron lo del “populismo” referido a otros, porque ellos son populares. Luego salieron a colación las momias: la de Franco, Aznar, y el proyecto de momia de Casado, donde, cada loco con su tema, se dedicaron a tocar los huevos con generalismos (no me refiero a la momia de Franco, ni a la de Rajoy, que todavía está sin embalsamar), sino sobre sus soluciones para salvar a España. ¡Hay que tocarse los cojones, como si no las conociéramos! Son: Beneficiar a capitalistas y empresarios, y joder a la clase trabajadora. Lo de siempre. Por eso su congreso me sonó como amenaza, más que a intención (sólo intención), de mejorar la vid de los españoles. Este es mi veredicto: Por mí, que les den, pero otros pueden votarles, claro. 

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