Un mundo feliz 2.0

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AL coruñés que gobierna Santiago, Martiño “2.0” Noriega, no le salen los colores ni por casualidad. Tiene el alma roja, pero jamás se le ve arrebolado; la media barba que luce tampoco ayuda mucho a que se le puedan notar unas chapetas en las mejillas, pero todo indica que aunque le diese un arrebato, pasase por la barbería y se reintegrase al mundo con el rostro mondo y lirondo, se le viese alguna vez colorado. La oposición municipal lo intentó a conciencia en el último pleno. Los peperos, los sociatas y el Beneguai se pusieron belicosos, le dieron kaña como se la darían los okupas de Eskarnio y Mardizer a la Policía y el alcalde aguantó impasible, como lo haría un gurú de la India después de pegarse un baño purificador en el Ganges. Pero no, él no había chapoteado en el Sar antes de pasar por el ayuntamiento, llegaba fresquito de casa y permaneció inmutable durante toda la sesión. Incluso proclamó que gracias a su mandato Santiago había recuperado la normalidad tras unos años en shock. Entre los compostelanos se extiende la idea de que les gustaba más el shock.

Un mundo feliz 2.0