Cuentas y cuentos

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Aún llegan los ecos de juglares y palmeros anunciando el maná que nos derramará 009 en los presupuestos más sociales de la era. Pero desde el propio parlamento nos rebajan la euforia y nos presenta la trampa: las cantidades más importantes son las que el Estado y, otro dato para acabar el “cuadro” estos presupuestos suponen mil millones menos que cuando Feijóo llegó a la presidencia de la Xunta.

La “jugada” es incluir los fondos de la Unión Europea y las cantidades destinadas por el ejecutivo central. Esto lo que hay separando la realidad de la publicidad.

Por su parte el secretario general del sindicato gallego CIGA, participante en la comisión para la reactivación económica y social de Galicia apuntó la necesidad de una banca pública con oficinas en todos los ayuntamientos, una gestión directa en el sistema sanitario para no estar sujeta la salud a intereses económicos.

Desde el Consello Económico y Social destacó la necesidad de apoyarse en las nuevas tecnologías y transformar la administración para acercarla más a todos los ciudadanos que hoy se pierden en una jungla de normas, papeleo y lentitud que resultan ineficaces.

El presidente de la federación de concellos y alcalde de Vigo criticó a la Xunta por no haber transferido ni un solo euro de los millones (veintitrés) que recibió la Xunta para acciones sociales. Al final, amigo lector no solo se desinfló el globo,  sino que además quedaron al aire que muchas de las partidas que ahora se anuncian a redoble de tambor son la confirmación de las carencias padecidas. Las heridas de las políticas practicadas durante años que se cebó en los recortes en sanidad  y educación.

Tengo a mí lado  un recorte de “El Ideal”, fechado en agosto de dos mil once, con Feijóo presidiendo el gobierno después de las elecciones de 2009, donde el ejecutivo anuncia que en los presupuestos se marcan las prioridades marcadas por la austeridad.

Pero hay más cuentas, en esta ocasión dictadas por el gobierno central, que se han convertido en cuentos para no dormir.

El salario mínimo vital que tenía por objeto mitigar el riesgo de pobreza y la exclusión social de las personas que se encuentren en una situación de vulnerabilidad “pinchó” ya al iniciar su recorrido.

La propia administración reconoce que a día de hoy se han resuelto menos de la tercera parte de las ayudas solicitadas. Por favor menos cuentos y más cuentas.  

Cuentas y cuentos