Vísteme despacio...

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Que tengo prisa… es una de las frases célebres que se le atribuyen a Napoleón, y es también un buen consejo que le doy al Gobierno. Me explico: hace un mes dijimos que no queríamos que, el buque que financiara el Ministerio de Industria con el fin de dotar de más carga de trabajo a Navantia, fuera un BAM, sobre todo si como se apuntaba entonces sería una solitaria unidad la que construir.
Ahora esos mismos rumores se decantan por un BPE o dos BAM’s. Para mí la primera opción sería fantástica, aunque si son dos unidades de esta última clase no me parece del todo mal.
Llegado el caso, es decir, que no se encontrase comprador internacional, la Armada recibiría a todos estos barcos con los brazos abiertos, pues los necesita para cubrir sus necesidades a flote.
No obstante me extraña, y mucho, que esa misma rumorología no apunte a la posibilidad de que finalmente el elegido sea un clase “Cantabria”.
Siento ser tan pesado, pero en vista de las nuevas perspectivas de posibles nuevos contratos que tiene en ciernes los astilleros públicos, y si yo tuviera algún poder de decisión, sin duda encargaría un buque de este tipo.
Primero porque el desembolso para las arcas públicas no sería tan grande como, por ejemplo, el que se necesita para la construcción de un “Juan Carlos I”.
Segundo porque lo tendríamos vendido, bien anuestros aludidos clientes de las antípodas (que necesita como el comer dos unidades de estas características), bien a cualquier otra Armada del Mundo de alta mar, pues son barcos muy deseables por todas las Marinas por razones obvias.
En cualquier caso no deja de ser triste que el anuncio de la construcción del nuevo buque coincida con la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo... ¿por qué no se espera un poco a ver el balance de la gira institucional española por la península arábiga que encabeza nuestro Monarca?

 

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