Padre Rubinos, memoria 2015

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Los hombres somos ingratos. Así olvido que hace dos meses tango sobre la mesa una brillante, divulgadora y atractiva publicación referida a la encomiable labor desarrollada por la Institución Benéfico Social Padre Rubinos durante el año 2015. En ese lugar ha permanecido el sueño de mi frívolo corazón. Galvana injusta apoyada en postergar el compromiso del viejo Patronato de la Caridad que afecta a los desheredados herculinos y a cuantos nos visitan. Criaturas que se interrelacionan en sus tribulaciones y están ahí a la vuelta de la esquina. Y no conviene olvidar que si damos espalda al problema daremos espaldas a ese Dios que nos obliga a amar al prójimo como a nosotros mismos, dado que es virtud opuesta a la amarillenta envidia y a la homofobia que tanto proliferan estos días entre nosotros. El secreto radica en dar y compartir. Los números del inventario sobrecogen por su objetividad real. Tras el expresivo saludo presentador, capítulos que enumeran el balance social, la estructura humanitaria de la institución, estudios financieros, funciones sociales heredadas del anciano buque insignia, atenciones gerontológicas, escuela infantil y acontecimientos sociales. Un puzle de piezas armónicas que dan en mural de almas que buscan asilo, serenidad y un rayito de esperanza. Estupendas obras civiles atendidas por calificados profesionales. Ingente y constante acción social de la dignidad humana. Cien años empedrando un horizonte de logros positivos porque la obra no se terminará nunca y renace todas las jornadas como muy bien sabe el experto piloto de singladuras, agregio y eficaz presidente, Eduardo Aceña García.
Reproducciones fotográficas, ilustraciones, dibujos, datos, fundación Amancio Ortega y otras entidades, albergues, servicios , talleres, manualidades, conciertos, etc. etc. servidos en papel cuché con dosis de amor en la oscuridad nocturna que se hace luz de amanecer.

Padre Rubinos, memoria 2015