LOS EFECTOS DE LA CRISIS

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Vivir demasiado: “El impacto financiero del riesgo de longevidad” es un informe del Fondo Monetario Internacional que alerta sobre que la gente “viva más de los esperado”, un riesgo para la economía de gobiernos, empresas, aseguradoras y particulares. La mayor esperanza de vida parecía una conquista de la humanidad, pero para los tecnócratas del Fondo es un peligro.

Nunca fueron tan ciertas las palabras del Dios que Curros sacó a pasear a la tierra: “Si eu fixen tal mundo, que o demo me leve”

 

Hungría: las personas sin hogar del país, unas 30.000, pueden ser multadas por vivir en la calle y si no pagan, condenadas a seis meses de cárcel. El nuevo marco legal les obliga a acudir a alguno de los centros de acogida, aunque no haya plaza. Un “sin techo”, harto de la presión policial, sentenció: “Que tiren a todos los vagabundos al Danubio y solucionan el problema”.

Grecia: crece el abandono de niños en las guarderías. Dice SOS Children Grecia que cada día son más los padres que piden a esta ONG que se haga cargo de sus niños porque ellos no disponen de medios para sacarlos adelante. Unicef sostiene que 439.000 niños griegos pasan hambre y muchos se desmayan en los colegios por haber ido a clase con el estómago vacío. Grecia lleva dos años y medio de ajustes salvajes y no parece que las elecciones del domingo vayan a mejorar su situación.

Alemania: Publicaba el diario “Bild” que el Gobierno estudia revisar la cobertura de algunas operaciones sanitarias –intervenciones en la rodilla o prótesis de cadera–, para los ciudadanos de avanzada edad. Con los recortes que se empiezan a aplicar por aquí, “cuando las barbas del vecino…”.

Galicia: dice el Valedor do Pobo que la Ley de Dependencia nació sin respaldo presupuestario y “a lo mejor convendría dejar en suspenso” su aplicación hasta que empiece la recuperación económica. Los asistentes sociales que visitan a la gente mayor dependiente para darle un poco de conversación, limpiar sus úlceras y arreglar su estancia salen caros. Ni una crítica del valedor a los que despilfarran en chiringuitos, como el suyo, que ha derivado en un buzón de reclamaciones muy costoso.

Son solo cinco ejemplos, hay más. Lo más indignante es que la culpa es de los ancianos longevos que enferman y cuestan dinero; de los sin techo que estorban y de los niños que, al final, tendrá que pedir perdón por haber nacido. Nunca fueron tan ciertas las palabras del Dios que Curros sacó a pasear a la tierra: “si eu fixen tal mundo, que o demo me leve”.

LOS EFECTOS DE LA CRISIS