El progreso imparable

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finales del año pasado el científico chino He Jiankui modificó genéticamente a un par de gemelas con CRISPR, unas tijeras que permiten cortar de forma sencilla el ADN, algo que conmocionó a la comunidad científica. He Jiankui buscaba eliminar el gen CCR5, que impiden la transmisión del VIH, y de esta forma hacer que las niñas fueran resistentes a esta enfermedad. 
Lo innecesario de esta edición en su caso, así como el hecho de que todavía falta mucho para saber que implicaciones puede tener CRISPR, como el riesgo de mutaciones indeseadas, fueron los principales argumentos usados en su contra.
 Ahora otro investigador, en este caso el ruso Denís Rebrikov, avisa que pretende hacer lo mismo. En su caso la justificación del experimento radica en que pretende emplear la técnica para evitar que madres seropositivas transmitan a sus hijos el VIH. Y también asegura que ha desarrollado un procedimiento seguro para implantar solo embriones que sean genéticamente adecuados y de esta forma evitar el fenómeno del mosaicismo, una de las principales críticas contra CRISPR y que consiste en que las células de un único individuo contengan diferentes códigos genéticos.
Todavía no ha llevado a cabo su experimento, aunque ya dispone de dos embriones que han sido modificados y que serían viables. 
También explica que no solo su técnica serviría en el caso del VIH, sino también para evitar muchas otras enfermedades como el enanismo o la sordera.
Sin embargo, los recelos por parte de la comunidad científica se mantienen. Muchos expertos reclaman la creación de una regulación internacional estricta que impida el uso de CRISPR hasta que sea una herramienta segura, útil y aceptable. 
Pero Rebrikov no comparte esta preocupación e insiste en que no se puede detener el progreso, no viendo el problema ético ni de seguridad que muchos otros no dudan en señalar. 
Seguèy Kutsev, ministro de Salud en Rusia ha criticado el experimento por considerarlo peligroso y de importancia clínica dudosa, al haber tecnologías que permiten reducir el riesgo de infección en un 1% en el caso de las madres seropositivas.
Sea como fuere, está claro que estamos llegando a un momento en el que habrá que empezar a regular de forma clara hasta donde estamos dispuestos a llegar en la edición genética del hombre, algo que ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una realidad.
 

El progreso imparable