El peor contagio es el del miedo

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El caso del coronavirus es el ejemplo perfecto de desinformación que lleva a la histeria colectiva. La pandemia se originó de China, lo que ya suena a exótico y, sobre todo, desconocido. Las noticias que llegan son de cuarentenas de millones de personas, hospitales que se construyen en diez días y científicos en busca de una vacuna a contrarreloj. Las redes sociales y la imaginación han hecho el resto. Desde las teorías de la conspiración que hablan de un método de control de la población que se les ha ido de las manos a los apocalípticos que ven sus peores temores –alimentados por la literatura y el cine– convertidos en realidad. Los expertos, que de natural son prudentes, llaman a mantener la calma y, con los datos que se conocen, apuestan por que la enfermedad acabe desapareciendo, como en su día pasó con el SARS. Por el momento, el peor contagio es el del miedo.

El peor contagio es el del miedo