Vuelta a lo local

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PPensemos globalmente y actuemos localmente”. Probablemente, pocas frases se escuchen tanto como la que abre el artículo de hoy en coloquios, seminarios, jornadas o congresos sobre la nueva gestión pública o sobre los nuevos espacios políticos. En efecto, hay una vuelta a lo local desde los postulados del pensamiento abierto, plural, compatible y dinámico que, me parece, vale la pena glosar con brevedad.
 La vuelta a lo local no es sólo una cuestión técnica, una cuestión administrativa. No. Hay aspectos administrativos en ella, por supuesto, pero lo realmente relevante es la potenciación de los espacios políticos más cercanos a la gente como ámbitos de mayor participación y de mayor protagonismo cívico. Se trata de ayudar a que despierten las energías que laten con fuerza en la sociedad y que representa el dinamismo vital del mundo de lo real. La vuelta a lo local, desde la moderación y el sentido del equilibrio territorial, consiste en transferir las competencias públicas que sean de naturaleza local a estos Entes políticos y, generar y fomentar, la existencia de genuinas iniciativas sociales que doten al interés general de la vitalidad y humanismo que hoy precisa. 
 En este sentido, colocar el ámbito y el espacio local en el lugar que le corresponde, es ciertamente una cuestión de Estado que esperemos se pueda concretar en los tiempos de cambios y reformas que vienen. Un tiempo en que se debe plantear un impulso hacia la activación de redes de solidaridades primarias y secundarias, para dotarlas de medios y competencias que las hagan capaces de atender a indigentes, discapacitados, huérfanos, ancianos... de una manera más humana. En el espacio local, la mentalidad abierta y toda la panoplia de experiencias de entendimiento entre lo público y lo privado, nos ofrecen un futuro esperanzador.
Tras casi cuarenta años de descentralización desde el Estado hacia las Comunidades Autónomas, es hora de buscar los necesarios equilibrios territoriales que permitan a cada gobierno público cumplir con sus tareas de forma que los intereses públicos vinculados al espacio local puedan residenciarse en esta dimensión territorial.
En esta cuestión se debe operar con sentido común y con generosidad pensando en los ciudadanos y en la mejor manera de gestionar lo público. No tanto para “cargar” competencialmente a los Entes locales, sino para facilitarles que puedan propiciar fenómenos de mayor democracia porque, no lo olvidemos, el mundo local es el escenario del renacimiento de la democracia en Europa hace muchos siglos y porque, y eso lo saben los regidores locales, el ámbito local es el mejor laboratorio de experiencias democráticas.
La vuelta a lo local no es un proceso homogéneo, no es una operación de “café para todos” sin más. Exige estudiar materia a materia y residenciar en el ámbito local lo que le es propio teniendo en cuenta la pluralidad del territorio español.

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